Mendoza no es tierra de secuestros extorsivos. Se han cometido no más de 5 en diez años. El último ocurrió hace dos años, la mañana del 23 de febrero del 2016 en calle San Martín de Las Heras.

La víctima fue la joven hija de un empresario cervecero, entre otros rubros, quien estuvo privada de la libertad unas 14 horas. La familia pagó un importante rescate en dos partes para poder verla nuevamente.

En una primera entrega, el padre de la mujer dio a los captores 414 mil pesos y 1.000 dólares en efectivo. Cuando la organización le exigió más dinero, porque no estaba conforme, hizo un segundo pago: 201 mil pesos y 15 mil dólares.

A esa altura, los secuestradores ya estaban siendo espiados por personal policial. Fue una jornada complicada para la Policía de Mendoza. Pero Investigaciones trabajó en conjunto con el fiscal Federal Fernando Alcaraz y casi todos los integrantes terminaron detenidos.

Al abrir el abanico de sospechosos, probaron que el grupo delictivo tenía nexos con personajes con base en Buenos Aires.

Este caso llegó a juicio en el Tribunal Federal Nº2, con la presidencia Héctor Cortés, a fines de febrero y continúa por estos días. No había trascendido por pedido de las partes del proceso, debido a que buscaban resguardar la identidad de la víctima y su familia.

Se trata de un debate que será prolongado, ya que restan casi 100 testigos. La fiscalía está a cargo de Gloria André. Y la causa tiene una particularidad: cuatro de los procesados por secuestro extorsivo son policías de la provincia. Tres de ellos dependían de la Comisaría 49ª de Maipú. El otro también había pasado por allí, pero terminó en la UEP de Guaymallén, porque el titular de la dependencia pidió su trasladado, ya que no aguantaba su desobediencia.

Los efectivos locales tuvieron un rol más que importante para consumar la logística del secuestro: hacer desaparecer por unas horas una radio policial de la comisaría para seguir los movimientos de la fuerza mientras consumaban el secuestro.

Ayer fue una jornada que contó con la presencia de testigos de la policía de Investigaciones. Precisaron detalles de cómo fue la captura de uno de los acusados. Y también una efectivo que vino de Buenos Aires dio detalles de cómo se realizaron las escuchas telefónicas que comprometen a todos los sospechosos. Las defensas cuestionan esta prueba, que es clave para el futuro del proceso.

Más allá de esto, trascendieron las declaraciones de la víctima y su padre tanto en instrucción como en el debate oral.

Uno de los policías de Investigaciones que declaró ayer señaló que tuvo contacto con la joven, por aquellos días de 26 años, minutos después de que los secuestradores la dejaran a las 21.30 en la intersección de Jujuy y Bajada de Arrollabes, en la zona ubicada hacia el oeste de la Rotonda del Avión. “Temblaba. Estaba en shock, casi no podía hablar y lloraba”, señaló ante las partes.

Horas después, la víctima pudo hablar ante la Justicia y contó los detalles del secuestro. Luego, lo hizo en el juicio, hace pocos días. Detalló que salió de su casa a las 8.15 del día citado en su Peugeot 208 azul y que en el callejón Santa Rita se le cruzó un Honda Civic blanco.

“En ese momento me choca de atrás una camioneta gris oscura tipo Ford Eco Sport vieja, e inmediatamente por el costado izquierdo me choca una Eco Sport modelo nuevo color tipo cremita sin patente”, relató.

Luego, señaló que se le vino un hombre de unos 50 años y que con el uso de un arma y amenazándola la subieron a otro auto. “Apenas subo, observo que en uno de los asientos había un chaleco antibalas de la policía”, describió.

Y agregó: “Seguidamente, me solicitan el número de teléfono de mi casa y el teléfono de mi padre y me taparon la cara con un trapo y me pusieron unos auriculares donde todo el tiempo se escuchaba la radio Cadena Tres”.

En otra parte del relato, la víctima señaló que había varias personas entre los malvivientes, debido a que sintió distintos tonos de voz. “Uno debe haber sido de San Luis, otro de Buenos Aires y otro del norte y uno de Mendoza”, dijo.

Al mismo tiempo, el relato más impactante de la joven fue cuando detalló cómo la agredían para conocer más datos de su persona: “Cuando me pegaban, lo hacían con el fin de sacarme información sobre el posible dinero que tenía mi familia. En un momento me dijeron que me iban a cortar un dedo, es más, me pusieron algo en el dedo que me presionó, y en la boca, ya que me dijeron que me iban a arrancar los dientes”, contó.

Por su padre, el padre de la víctima fue quien mantenía el diálogo con los secuestradores. Su declaración en el expediente también fue considerada de importancia. En un primer momento, no había denunciado la situación que estaba padeciendo.

Sin embargo, una vez que entregó el primer pago y la banda continuó exigiéndole más efectivo, decidió informar a la Policía sobre el secuestro extorsivo. “Cerca de las 9.30, mi esposa recibe un llamado al teléfono fijo y me dice que es mi hija y me pasa el teléfono. En ese momento, un hombre me dijo que sabían quién era y me empezó a decir cosas personales de mi familia y empresa, que conocía sobre mi vida y mi actividad, me dijo que si quería volver a ver a mi hija tenía que juntar plata, que sabía que tenía guardado dinero en casa y me pidió 500 mil dólares”, declaró.

Y explicó: “A lo que yo contesté que era imposible que tenga esa cantidad. Vos ves mucha televisión”. El empresario fue el encargado de negociar con la banda y de realizar el primer pago. Y como su hija no era liberada a pesar de que había dejado más 400 mil pesos en un canasto de basura cerca de calle Bahía Blanca de Las Heras, decidió hacer la denuncia: “Cuando llegué a mi casa, me llamaron de nuevo al celular y me dijeron que dejara de joder, que lo que había dado no les alcanzaba ni para el gasto de logística…”, señaló.

Acto seguido, profundizó: “En ese momento, llamé a la empresa, llamé a un empleado y le dije que le avisara al jefe de seguridad para que hiciera la denuncia…”.

Luego de la intervención policial, fueron cayeron los acusados. El caso ganó la atención mediática cuando se supo que policías habían participado con una radio Tetra y mantenían contacto y eran el nexo con algunos hombres de Buenos Aires.

El debate continuará este viernes por la mañana con la declaración de más testigos.

En el banquillo

Por secuestro extorsivo:

–Marcelo Javier Amaya (policía)

–Aníbal Damián Luna (policía)

–Néstor Miranda (policía)

–Fabio Marcelo García (policía)

–Héctor Matías Quinteros (transportista)

–Pablo Bustos (mecánico)

–Fernando Lira (desempleado)

–Carlos Fernández (mecánico)

Por acopio de armas y participación criminal:

–Néstor Adrián Rosales (electricista)

–José Mario Rosales (jardinero)