Cuando se dice que alguien se acogió a los beneficios de la jubilación ¿lo de beneficio, es joda, no? Iba a decir otra cosa pero temo entrar en el terreno de Maradona. La jubilación es un cambio sustancial en la vida del tipo. Yo no sé por qué hay gente que anhela jubilarse, si realmente la jubilación aporta muy pocas ventajas. El tipo pasa de ser un tipo activo, con un sueldo escaso, con obligaciones, con horarios, y lo que es peor, con jefes, y de golpe un día, chau, Ernesto, unos sanguchitos en la oficina para despedirlo, algunos abrazos de los compañeros que fueron más por el sanguchito que por la despedida, y al otro día, en casa loco, sin más jefes que su mujer, sin horarios que cumplir, con un sueldo mucho más escaso que cuando trabajaba, con todo el tiempo libre para hacer cualquier cosa. El problema es ¿qué hacer, viste? Usted descanse, señor, que se lo tiene merecido, no haga nada, disfrute del tiempo. Pero es que no puedo, me pica el poto, yo estoy acostumbrado a estar activo, a resolver cosas, no me puedo quedar mirando el techo a ver si esa manchita que tiene el cielo raso es mosquito o mosquita. Tengo que hacer algo. No es fácil el tránsito de la actividad a la jubilación, al contrario, muchas veces es traumático. Es como si uno se resignara a ser viejo irremediablemente, digo de mente, más allá de lo que marque el DNI. Dicen los que saben que un jubilado pierde mucho más de lo que gana. Ya no está activo, dejó de ser la fuente principal de ingresos familiares, tiene que cambiar abruptamente su rutina y tiene que enfrentar problemáticas nuevas, desde realizar un trámite bancario, a hacer colas interminables para que atiendan su salud, y buscar actividades en qué ocupar su tiempo libre. Por eso van a dar cursos en la Dirección del Adulto Mayor para que el jubilado se adapte al cambio de vida. ¿Escuchó, don Pedro? Puede que sean buenos cursos. Jubilado es una palabra que deriva del hebreo yobel que significa cuerno de carnero. Con ese instrumento se anunciaba el jubileo, una fiesta judía que se celebraba cada medio siglo, con liberación de esclavos y perdón de deudas. Inspirados en esa costumbre, los romanos hacían cesar toda obligación laboral después de los cincuenta años de trabajo. Por eso, el verbo jubilare, latín, significa al mismo tiempo jubilarse y júbilo. Aunque en nuestro país tener júbilo por jubilarse, aparece como una cargada.