El huracán Melissa, de categoría 5, tocó tierra este martes en Jamaica con vientos que alcanzaron los 300 kilómetros por hora, provocando graves daños y dejando al menos siete muertos en el Caribe. Las autoridades locales advirtieron que se trata de la tormenta más poderosa que haya golpeado la isla y alertaron por posibles inundaciones catastróficas y marejadas de hasta cuatro metros en la costa sur.
Melissa también está empatado como el segundo huracán más fuerte en la historia del Atlántico, en términos de velocidad del viento.

A pesar de las órdenes de evacuación obligatoria, muchos jamaiquinos permanecieron en sus hogares. De los 880 refugios habilitados por el Gobierno, la mayoría seguía vacía en la noche del lunes, lo que incrementa la preocupación ante la magnitud del fenómeno. Según Anne-Claire Fontan, de la Organización Meteorológica Mundial, Melissa será “la tormenta del siglo” para Jamaica. Su desplazamiento lento —a la velocidad de una persona caminando— podría agravar el impacto y prolongar la emergencia.
Los meteorólogos pronostican hasta un metro de lluvia acumulada y daños severos en infraestructura y servicios básicos. Científicos señalaron que el cambio climático está intensificando huracanes de este tipo, volviéndolos más frecuentes y destructivos.
Mientras tanto, Estados Unidos emitió una alerta urgente para sus ciudadanos en la región. El Departamento de Estado instó a evacuar “lo antes posible” y, en caso de no poder hacerlo, a refugiarse en lugares seguros y seguir las recomendaciones oficiales. Las autoridades de varios países del Caribe mantienen la vigilancia ante la posible trayectoria de Melissa hacia el noroeste.
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El nombre “Melissa” podría ser retirado de la lista de huracanes del Atlántico
El huracán Melissa, que dejó una estela de destrucción en el Caribe y golpeó con fuerza de categoría 5 a Jamaica, podría convertirse en la última tormenta en llevar ese nombre. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) evalúa retirar el nombre de la lista rotativa que se utiliza cada seis años para designar huracanes en el Atlántico.
Esta decisión se toma cuando una tormenta resulta tan mortal o destructiva que su nombre se vuelve inapropiado por respeto a las víctimas y el impacto ocasionado. En ese caso, es reemplazado por otro que comience con la misma letra, mientras que el resto de la lista permanece sin cambios.
El nombre Melissa fue usado por primera vez en 2007, en reemplazo de “Michelle”, retirado tras el devastador huracán de 2001. Si finalmente se elimina, se sumará a los tres que fueron retirados el año pasado: Beryl, Helene y Milton, por sus graves efectos en distintas regiones del Atlántico.
