Los seguidores de Flamengo y River Plate comenzaron a hacerse notar desde este martes por las calles de Lima, donde el sábado los dos equipos se disputarán el título de campeón de la Copa Libertadores.

Por los alrededores del Parque Kennedy, en el centro del distrito limeño de Miraflores, los aficionados brasileños y argentinos ya exhiben los colores de sus clubes, aunque de momento los cariocas ganan en números.

“Yo creo que la tendencia es que ellos sean más por la cantidad de hinchas que tienen. Son 40 millones y hace mucho que no juegan una final de Copa”, comentó a Ramiro, un hincha de River recién llegado a la capital peruana desde Buenos Aires.

POR ESTE AMOR… ❤️

Así fue esta madrugada la salida de los hinchas del Más Grande que viajan desde el Monumental hacia Lima en los micros @busplusarg. ¡Buen viaje para todos! 🙌🏼 pic.twitter.com/xoN0EUnuIh

— River Plate (@RiverPlate) November 20, 2019

Lo acompañaba Agustín, de Córdoba, pero ambos se juntaron en Mendoza y desde ahí fueron micro a Santiago de Chile para después tomar un avión hasta Lima.

“El cambio de sede tampoco ayuda”, reconoció también Ramiro, pues como ellos muchos hinchas de River ya habían contratado su viaje a Santiago de Chile, donde inicialmente iba a disputarse esta final hasta que la crisis social que atraviesa este país, con protestas desde hace más de un mes, obligó a trasladar el partido a Lima.

“Nosotros íbamos a ir a Chile porque nos queda mucho más cerca que Lima, obviamente. Ahora el viaje ha sido mucho más largo y caro, pero se hace lo que se puede para estar en la final”, agregó.

Ramiro señaló que la depreciación del peso argentino respecto al dólar en el último año es una desventaja para que hinchas de River viajen hasta la capital peruana, sobre todo, después de haber vivido hace menos de un año la final en Madrid, donde ya conquistaron la Libertadores en el superclásico contra Boca Juniors.

Otros seguidores del Millonario que llegaron este martes a Lima eran Omar y Axel, también de Buenos Aires, que paseaban mate en mano por el parque de Miraflores tras haber viajado en micro desde CABA a Santiago de Chile y desde ahí en avión a Lima.

“Hay mucha gente que ya había sacado los pasajes para Santiago”, declaró Omar, quien vivirá su primera final de Libertadores fuera de Argentina, aunque ya ha viajado en otras ocasiones al extranjero para alentar a River.

Sobre la mayor cantidad de hinchas del Flamengo que registra de momento la ciudad, el bonaerense recordó que todas las entradas que disponía River para la final se agotaron y que muchos han decidido viajar desde Argentina hasta Lima vía terrestre, en un viaje que puede durar más de tres días.

A unos pocos metros estaba Vladimir Correa, un aficionado del Mengão, que recordó que la afición del equipo carioca alcanza los 40 millones de personas en Brasil, lo que es “casi que la población de Argentina”.

“Sin embargo para el partido las entradas están divididas a partes iguales, así que espero que los peruanos nos den una ayuda para animar al Flamengo”, deseó Correa.

También paseaba por la zona con su camiseta del Flamengo Siani, una seguidora que arribó desde Río de Janeiro para ver por primera vez a su equipo fuera de Brasil y a la que su devoción por el equipo le viene de familia.

¿Qué es una hazaña? Lo de este grupo de hinchas de #River que viajará tres días en micro para alentar al equipo en Perú. pic.twitter.com/JdGYHMlHeQ

— Germán Balcarce (@GermanBalcarce) November 20, 2019

“No podíamos dejar de venir. Es el partido de nuestras vidas. Es un momento histórico para todo flamenguista. Mi familia es toda flamenguista, que vibra todo el tiempo con cada partido. Son 38 años sin llegar a la final. Eso lo hace histórico”, explicó.

El hecho de caminar con la ayuda de una muleta no le echó para atrás a la hora de acompañar a Flamengo en la final. “Fue muy difícil cambiar los pasajes de avión de Chile para Perú, pero lo conseguimos a tiempo”, valoró Siani. “Es una emoción muy grande estar aquí y encontrarse con otros flamenguistas durante el viaje. El Flamengo es eso, es todo emoción”, apostilló.

La expectación es máxima y crece en intensidad, pero solo los de un equipo regresarán a sus países felices con el triunfo, mientras que los otros deberán emprender la vuelta con el sabor amargo de haber perdido un título internacional.