Un grupo de alumnos en San Miguel de Tucumán realizó una colecta para ayudar al kiosquero de su colegio que se quedó sin clientes tras decretarse la cuarentena y el cese de las clases presenciales.
“Petro” -como llaman los chicos del instituto JIM a Marcelo Altamiranda, tiene 80 años y durante los últimos 53 años se dedicó a vender golosinas en la puerta del establecimiento.
El hombre confesó que se quedó triste, pero sobre todo preocupado, porque había invertido todos sus ahorros del año pasado en la compra de mercadería, dos semanas antes de que empezaran las clases. Ahora, los productos comenzaron a vencerse.
Fue su hija mayor, Lili, quien le relató la situación a Rubén Salim, un alumno del ciclo terciario, cuando la llamó para preguntarle por el kiosquero.
Al enterarse de la situación, el estudiante llamó a sus compañeros y armaron una cuenta de Mercado Pago para recaudar fondos. En menos de 24 horas juntaron $43.500 que fueron donados a Petro.
Esta no es la única vez que la comunidad educativa tiene un gesto con el anciano. En 2018, cuando le robaron la bicicleta, los chicos salieron a comprarle una nueva.
