Tres de cada diez argentinos es pobre y uno de ellos vive en la indigencia, aseguraron ayer consultores privados que cuestionaron los datos sobre pobreza que difundió el miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

 Según el INDEC, la tasa de pobreza al cierre del 2009 era de 13,2 por ciento, lo que representa una disminución de 2,1 puntos porcentuales con respecto al 2008. Para el caso de Mendoza, la cifra oficial no fue alentadora, ya que la última medición señala que la pobreza llega a 11,3 por ciento, es decir, 2,1 puntos más que la anterior estadística, que reflejaba 9,2 por ciento (ver página 2).

 El director del Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia, afirmó ayer que “hay problemas de pobreza estructural que la metodología que aplica el INDEC para medirla permite ocultar”. “Hay una cuestión metodológica que está en juego, que termina siendo política, y que tiene que ver con la medición de la canasta alimentaria y cuánto necesita una familia para llegar a un consumo básico de subsistencia o un poco más”, indicó Salvia a radio El Mundo.

 En ese sentido, subrayó que “hay dos películas” sobre la situación social del país, porque aseguró que “hay problemas de pobreza estructural que el índice de precios permite ocultar”. Señaló que “la película del INDEC muestra que vienen cayendo sistemáticamente la pobreza y la indigencia, pase lo que pase”. Remarcó que “aun con crisis y desempleo, la situación es de caída sistemática de la pobreza, por lo cual parece que la economía resuelve todo sin mayor presión del Estado”.

 En cambio, destacó que “la otra película es la que muestra que a partir del 2007 comienza a reducirse el ritmo de crecimiento del empleo y a aumentar el de precios, y la inflación empieza a crecer”. Así, subrayó que “la pobreza vuelve a aumentar en el 2008 y llega a su momento más grave en el 2009”, y reconoció que “luego se redujo y mejoró la situación”. De todos modos, puntualizó que “hoy se estaría en niveles de 10 a 12 por ciento de indigentes y alrededor de 30 o 33 por ciento de población bajo la línea de pobreza”.

También indicó que “hay 8 por ciento de niños con riesgo alimentario severo, 30 por ciento de adolescentes que no terminan la secundaria, 25 por ciento de población con infraestructura deficitaria, y 20 por ciento con déficit de comunicación, lo que le impide insertarse en el mundo laboral”. Por su lado, el titular de la Sociedad de Estudios Laborales, Ernesto Kritz, dijo que “hay una subestimación importante” de los índices de parte del organismo estadístico oficial.

 El consultor privado explicó que el INDEC arriba a una mejora de los indicadores por vía de subestimar “muy fuerte” el valor de la canasta de alimentos que se usa para medir la pobreza, por sobreestimación de la creación de empleo y por sobreestimación de los ingresos de los trabajadores irregulares. “Si a los mismos datos de empleo e ingresos se los examina con una canasta valuada a precios de mercado, ya se tienen más de 10 puntos de diferencia”, ejemplificó Kritz en su análisis.

Con relación a la creación de empleo, el consultor advirtió que los datos del INDEC son “inconsistentes” con los de la AFIP, que revela una caída del personal contratado de manera regular. En materia de ingresos de trabajadores no registrados, considera que también es inconsistente con un año en el cual la economía estuvo en recesión.

 Por todo ello, Kritz estimó que “casi todas las estimaciones indican que la pobreza se ubica en el orden del 30 por ciento y la indigencia en 10 por ciento”. En rigor, el consultor dijo que la situación actual “no es muy diferente de la que había a mediados del año pasado”, diferenciándose de la visión oficial del INDEC.