Buenos días, a pesar de todo. Pasó un tipo por la calle en bicicleta y me gritó ¡gorila! Seguramente, este amigo debe entender que yo soy antiperonista o antikirchnerista, que parece haber desplazado al peronismo en las adhesiones o las críticas. Pues no tiene razón, señor: yo no soy antiperonista ni antikirchnerista ni anti-Paco ni antirradical ni antiácido ni anticaspa ni antibiótico ni anticipo. Soy periodista, y los periodistas tenemos la obligación de confrontar con los factores de poder, con los poderes de turno, de observarlos, criticarlos cuando creemos que han metido la pata hasta la medallita; tenemos que ser voceros de la comunidad, esa que no tiene voz y sólo tiene voto cuando las circunstancias electorales lo requieren: cada dos años. Debemos ser esencialmente críticos y esto no significa bandería alguna, ni antibandería: significa ser periodista. Ni aunque mi hermano fuera presidente de la Nación dejaría de criticarlo cuando sintiera que debe hacerse. Me fui pensando. ¿Sabrá este señor de dónde viene el término gorila? Pues se lo digo, así me pude atacar sabiendo. El término gorila surgió de un programa humorístico de radio. Se llamó La revista dislocada y arrasó con el rating de los domingos al mediodía, que es cuando se emitía, allá en la década del cincuenta. Lo conducía Delfor Dicásolo, más conocido por Delfor, a secas. El autor del mote fue Aldo Camarota. Al representar humorísticamente la película Mogambo, que transcurría en África, Aldo incluyó en el libreto a un científico que, ante el menor o mayor ruido que provenía de la selva, decía: “Deben ser los gorilas, deben ser”. En aquel año, 1955, se hablaba mucho de movimientos, golpes de estado, levantamientos. Entonces, la gente, imitando al profesor chiflado, comenzó a decir: “Deben ser los gorilas, deben ser”. Por lógica, se hizo sobrenombre de antiperonismo; aun, los mismos antiperonistas lo adoptaron gustosos. Gorilas. Delfor compuso una canción: “Deben ser los gorilas deben ser, que andarán por ahí, deben ser los gorilas, deben ser, que andarán por ahí”. Vendió 60 mil copias en una semana. Después se generalizó y parece que va a eternizarse. Los gorilas. Nacido de un programa de humor. Ojalá toda nuestra historia hubiera surgido de ellos, y no de terribles novelones de engaño y muerte, como ocurrió con otros pasajes de nuestra historia. Pero, mi amigo, no todos los que critican al Gobierno son gorilas. En fin, ¿cómo le diría usted a los fanáticos e intolerantes?, ¿orangutanes?
Gorilas
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