Nicolás Gil Pereg volvió a ingresar a una sala de los Tribunales maullando como un gato. El acusado del doble crimen de su madre y la tía tuvo que ser retirado este miércoles dos veces bajo fuerte custodia por orden del juez Sebastián Sarmiento. El israelí buscaba en una nueva audiencia conseguir un beneficio para ser trasladado a una cárcel de otra provincia pero no lo consiguió.
Los abogados defensores del acusado de los asesinatos de Pyrhia Saroussy y Lily Pereg expusieron durante varios minutos ante las partes –la fiscalía estuvo a cargo de Fernando Guzzo y Claudia Ríos– y entendieron que su cliente debe continuar bajo tratamiento en la cárcel de Ezeiza, específicamente bajo supervisión del Programa Integral de Salud Mental Argentino (Prisma).
Para eso, se basaron en informes de psiquiatras y psicólogos que afirman, en parte, que necesita internación y que es peligroso para sí mismo y los demás.

Asimismo, señalaron que ningún integrante del Cuerpo Médico Forense ni los peritos de partes rechazaron que no sea inimputable.
El letrado Maximiliano Legrand argumentó que tampoco se pudo haber sufrido un brote psicótico que le dejó rastros y secuelas y recordó que una profesional psicóloga dijo que tenía esas características.
También hizo mención al análisis de un equipo interdisciplinario del ADAJUS (Programa Nacional de Asistencia a las Personas con Discapacidad en sus relaciones con la Administración de Justicia), en el que recomendaron su traslado a una institución psiquiátrica.
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Así como también apuntaron contra el tratamiento inadecuado que le dan los agentes del Servicio Penitenciario a su cliente.
Por su parte, el fiscal en jefe de Homicidios Guzzo aseguró que el de ayer fue “uno de los últimos shows” de Pereg, aludiendo a los maullidos del imputado al truncado inicio de la sesión.
El representante del Ministerio Público cuestionó el informe del ADAJUS asegurando que le faltó profundizar sobre las razones que motivaban la internación de Pereg.
Asimismo, dijo que la defensa sólo presentó “un compendio de frases sacadas de contexto” y obviaron otros detalles que dejaban en claro que el israelí comprende cada una de sus acciones.

Guzzo destacó también que las dos instituciones más prestigiosas de la provincia en salud mental, –como lo son los hospitales El Sauce y Pereyra– descartaron la necesidad de mantener alojado a Pereg, tras revisarlo en dos oportunidades.
Mientras que dio cuenta de la cordura del acusado dando ejemplos sobre las transferencias de armas que realizó a sus abogados para pagarle, así como la denuncia que hizo contra personal penitenciario el viernes pasado, tras conocerse que se elevó la causa a juicio.
Así las cosas, el magistrado del Juzgado Penal Colegiado Nº 1 determinó que no se reunen los requisitos que constan en el Código Procesal Penal y que el padecimiento de Pereg es sólo un cuadro esquizotípico, es decir, un trastorno de personalidad que no se traduce como una discapacidad mental.
