Buenos días, a pesar de todo. La inventiva del ser humano no deja de sorprenderme. Cuando el tipo aplica altas dosis de creatividad en lo que hace o dice, podemos maravillarnos de lo producido, ser impactados por esas manifestaciones de ingenio que elabora. Me estoy refiriendo a una frase que conmueve, que emociona, que sorprende por su intelectualidad, la frase: ¡Qué frío que hace! Señoras, señores, he ahí una muestra de lo que el ser humano puede lograr si se propone superar todas las metas de las cumbres del pensamiento.

“¡Qué frío que hace!” ¡Cuánta originalidad! ¡Cuánta enseñanza! ¡Cuánta filosofía encerrada en sólo cuatro palabras! Comienza con el pronombre “qué”, que no es poco, al contrario, qué está significando mucho, abundante, grande, casi diría tremendo. Qué es un pronombre que magnifica la cosa, el hecho, la circunstancia: qué bello, qué asqueroso, que minón, por favor; qué salame que fui, qué lo parió.

Continúa la frase con la palabra “frío”. Aquí está la máxima creatividad, la altura metafísica de la frase. Describir el frío con la palabra frío es un acierto que no se valora en toda su intensidad. Se podría decir baja temperatura, clima gélido, momento álgido, aire glacial, pero no, el tipo usa la palabra frío para nombrar al frío. Brillante. Prefiere lo directo a lo intrincado.

La frase termina con “que hace” y esto es una pincelada de actualidad que debemos valorar. Que hace es presente, sin duda alguna. Se está refiriendo a una condición atmosférica que está sucediendo en ese momento y, entonces, el que hace adquiere una virtud periodística, da noticias de lo que está pasando, actualiza una situación. Para colmo, la frase ¡Qué frío que hace! está entre signos de admiración.

Otro acierto de forma y contenido, porque esto indica que el tipo está admirado por el frío que hace. No importa que sea invierno y que lo que está sucediendo es lo que tenía que suceder. No importa. Al tipo le impresiona igual. Por eso, los signos de admiración magnifican el hecho y le ponen una opinión personal.

Los signos de admiración son propiedad del tipo que los usa, o sea del admirado. Genial. Yo creo que esta frase ¡Qué frío que hace! demuestra que el tipo está capacitado para empresas muy superiores a las que hasta hoy ha emprendido. Es probable que usted la escuche hoy varias veces, sobre todo a la mañana. Pues sea consecuente con la altura de la frase. Si escucha ¡Qué frío que hace!, aplauda, mi amiga, aplauda. Está escuchando usted una maravilla de la creación.