La empresa santafesina Vicentin aparece en los reportes del FinCen por las operaciones con GlencoreGrain, una firma líder en el comercio de granos en todo el mundo.
La aparición de la cerealera propiedad de la familia Nardelli en los reportes publicados por BuzzFeed y el ICJ se da tras la denuncia ante la Justicia argentina efectuada por el Banco Nación, la Unidad de Información Financiera (UIF) y la AFIP por presunto lavado de dinero, evasión, fraude y facturación apócrifa.
Las operaciones que pusieron en alerta a las autoridades estadounidenses datan de 2014 y 2015. En ese momento, el Deutsche Bank de Nueva York emitió dos reportes de operaciones sospechosas -los SAR, por su sigla en inglés- referidos a Glencore Grain. Sobre esta firma pesaba la acusación de haber pagados sobornos a funcionarios en el extranjero.
El primero de estos informes secretos está registrado el 8 de mayo de 2014 e identificó 773 transacciones por casi USD 567 millones realizadas por Glencore Grain entre noviembre de 2013 y abril de 2014. La filial paraguaya de Vicentin figuró como una de las seis “contrapartes” reportadas en estos giros de la subsidiaria de Glencore. Las autoridades norteamericanas no especificaron en el reporte el monto de las operaciones entre ambas empresas en ese período.
El segundo informe del 14 de julio de 2015, la FinCEN reportó 310 transacciones por más de USD 259 millones en un mes, entre mayo y junio del 2015, de los cuales, USD 12,6 millones fueron recepcionados por Vicentin Paraguay.
Desde la agroexportadora justificaron las transacciones: “A partir del 12 marzo de 2014, le vendimos 16.500 toneladas de soja a Glencore por USD 8 millones”.
Durante ese año, Vicentin Paraguay le exportó a esa firma 207.000 toneladas de soja paraguaya, explicaron fuentes de la firma santafesina: “Fueron seis barcos, por USD105 millones en todo el año, para que Glencore la vendiera a su vez en la Unión Europea y otros destinos”.
Sobre la última operación por USD 12,6 millones, indicaron que fue por un contrato firmado el 22 de octubre del 2014 por 33.000 toneladas de soja cultivada en ese país, pero recalcaron que “la operatoria no pasó por Argentina porque en ese momento no había admisión temporaria”.
Desde la agroexportadora explicaron que en 2005 instalaron en Paraguay una oficina por las mejores condiciones de la soja paraguaya, que iban a industrializar en Argentina para exportar aceite y harina.
A través del sistema de “admisión temporaria para el perfeccionamiento industrial”, que estuvo vigente desde 2005 a 2009, Vicentin podía importar sin aranceles ni tributos con el fin de agregar valor en el país y exportar en un plazo determinado. Pero luego esa modalidad fue suspendida por el kirchnerismo en 2009 y reinstalada por el macrismo en 2016.
Con esa prohibición, la filial paraguaya de Vicentin comercializó directamente con las grandes compañías multinacionales sin tener que pasar por la casa matriz de Santa Fe. Como se trianguló entre el 70% y el 78% de las operaciones por otra filial en Uruguay, el Banco Nación denunció el presunto vaciamiento de la empresa santafesina.
En tanto, Vicentín negó las acusaciones y sostuvo que, en Paraguay, la empresa funciona como un broker, que compra a productores, acopiadores y pequeñas cooperativas, y terceriza el alquiler de puertos y barcazas.
