Antes de partir a su gira europea que culminará este jueves, el presidente Alberto Fernández sabía que podía contar con el Papa y con el líder socialista español Pedro Sánchez, pero sus expectativas se vieron superadas con la respuesta que obtuvo de la canciller alemana, Angela Merkel, y de su par de Francia, Emmanuel Macron.

Así, las dos principales potencias de la Unión Europea se alinearon al país en su propuesta para renegociar la deuda con el FMI, sin objeciones.

Merkel expresó su respaldo para renegociar los vencimientos de la deuda, pero también hizo llamar a la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, para dejarle clara cuál era su posición.

En España Sánchez recibió a Fernández en el Palacio de La Moncloa y su gobierno hizo público un comunicado de respaldo. Sin embargo, el líder socialista -al que Fernández considera un amigo- también había realizado gestiones previas ante Georgieva.

“Como dije en previas ocasiones, somos conscientes de la difícil situación socioeconómica que enfrenta la Argentina y su población y compartimos plenamente el objetivo del presidente Fernández de estabilizar la economía, proteger a los más vulnerables de la sociedad y garantizar un crecimiento más sostenible e inclusivo”, fueron las palabras de la responsable del FMI esa misma noche tras el encuentro con Guzmán.

Fernández encaró así la cuarta y última etapa de su gira con más tranquilidad, aunque sin saber que Macron le ofrecería mucho más. 

No tuvo que hacer un diagnóstico de la situación ni explicar detalles de su programa. El presidente galo lo recibió con una declaración que comprometió “apoyo” y “movilización” con el FMI y sus socios para que Argentina pueda renegociar la deuda en los términos planteados por Fernández, es decir, de una forma sostenible.

Sin embargo, el aval más fuerte -aunque también más simbólico- vendría otra vez desde Roma mediante la voz del papa Francisco, quien se pronunció ante la jefa del FMI y Guzmán.

“No se puede pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables. En estos casos es necesario -como, por lo demás, está ocurriendo en parte- encontrar modalidades de reducción, dilación o extinción de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y al progreso”, afirmó el Sumo Pontífice sin mencionar explícitamente a la Argentina durante el seminario económico que él mismo promovió en El Vaticano.

El Presidente, que describió la negociación con el FMI como un partido de póker, sabe que ahora cuenta con sus mejores cartas.