Las palabras de Carlos Raimundi, representante argentino ante la Organización de Estados Americanos (OEA), que el miércoles rechazó el informe de la ONU sobre las violaciones de derechos humanos en Venezuela, no cayeron para nada bien en el presidente Alberto Fernández ni en el Canciller Felipe Solá.
“Hay una apreciación sesgada de lo que son las violaciones de los derechos humanos”, había dicho Raimundi el martes. Y provocó una catarata de críticas de la oposición argentina y venezolana. La Cancillería dijo que no representaba la opinión del Gobierno.
El presidente se mostró molesto por la exposición de Raimundi en el Consejo Permanente de la OEA al entender que varios de sus conceptos allí no representan la posición de la Argentina respecto a la situación en Venezuela. Entre otras cosas el representante sostuvo que ese país “ha sufrido un fuerte asedio de intervencionismo”.
“No debía hablar sobre el informe de la ONU, no le corresponde. Se tomó atribuciones que no debía, no cayó nada bien”, expresaron fuentes oficiales a medios nacionales.
En su último informe la Organización de las Naciones Unidas advirtió que este año murieron más de 2000 personas en los barrios pobres. Mientras que en un documento anterior había acusado a Maduro y a sus principales funcionarios de estar vinculados con posibles “crímenes de lesa humanidad”, al presentar un documento que analiza casos de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y tortura en Venezuela.
Raimundi afirmó que la Argentina “no hace una lectura ideológica de los derechos humanos” y que “no son un instrumento para tomar una posición ideológica”. Todo, ante la atenta mirada del Consejo Permanente de la OEA, que monitorea la situación política en Venezuela.
“Dijeron que yo rechacé el informe de Bachelet. No se trató ese informe, sino el de otro organismo independiente de Naciones Unidas. Segundo, yo no tenía por qué rechazarlo. Nosotros hicimos comentarios desde la posición argentina, que es encontrar salidas pacíficas, no sumar sanciones”, se defendió el embajador de la polémica.
Según Raimundi, “el informe de Bachelet es serio”. “Expresa violaciones importantes a los Derechos Humanos y Argentina no puede no estar preocupada por eso”, dijo.
El representante argentino en la OEA dijo que el gobierno de Fernández “busca facilitar caminos de salida” a la situación que se vive en Venezuela. “Esto hablé con el Presidente. Disipa cualquier operación de prensa”, lanzó.
