Ante la crisis, los ciudadanos intentan cuidar el bolsillo limitando sus hábitos de consumo. Al tratarse de alimentos, piensan más sus compras e intentan acceder a productos de forma más inteligente, comparando precios y adquiriendo sólo lo necesario. Los comerciantes no son ajenos a esta situación. Durante un recorrido realizado por verdulerías, desde el sector aseguraron que las ventas han disminuido alrededor del 40%.

Durante un relevamiento realizado por El Sol hace unos meses en la Feria de Guaymallén, los feriantes refirieron no soportar más esta crisis que ya había ocasionado una caída de ventas de alrededor del 50%. En la actualidad, la situación con las verdulerías de barrio no es muy distinta, durante una nueva recorrida realizada por este medio, los trabajadores aseguran que actualmente hay una merma que ronda el 40%.

La misma inversión, menos mercadería

“Es mi única fuente laboral y no tengo más que ponerle el pecho y seguir apostando por el comercio”, dijo Carmen, que desde hace 6 años atiende una verdulería en la calle Cobos de Dorrego.

La mujer junto a su esposo trabajan de lunes de domingo en la verdulería. Son muy populares en la zona por la calidad de sus productos y el trato cordial con los clientes. Sin embargo, el esfuerzo no estaría dando sus frutos.

“Hace seis años me dedico al rubro y realmente es un verdadero sacrificio, como todo trabajo. Hay que estar muy pendiente de la mercadería porque la gente se acostumbra a la calidad y no se le pude fallar”, contó Carmen.

Todos los días la verdulera y su esposo se levantan, desayunan y salen rumbo a la feria. Allí invierten 15 mil pesos. Hace años es el mismo importe, pero la crisis actual hace que cada vez lleguen al local con menos mercadería.

“He tenido que achicar la cantidad de mercadería porque no me alcanza el dinero para comprar todo lo que quisiera. La verdad es que desalienta mucho pero no tengo otra alternativa. Esta es mi fuente de trabajo y con esto mantenemos la familia”, comentó.

Respecto a los precios actuales, Carmen manifestó que ahora están comenzando a bajar aunque la papa y el camote se dispararon. “El kilo de papas supera los 40 pesos y el de camote los 60 pesos. La gente igual compra porque tiene que comer pero se queja, se limita y lleva lo justo y necesario”, comentó.

Sobre la modalidad en que la gente compra frutas y verduras, la comerciante aseguró que en su local aún siguen comprando por kilo. “Es que de nada sirve comprar hoy dos papas y volver mañana por dos más. La gente no tiene tiempo de sobra (por el trabajo) y compra lo que realmente necesita. Piden descuentos, promociones pero es imposible achicar más los costos”, refirió.

Acerca de las expectativas para los meses que restan del año, Carmen aseguró que confía en que la situación repuntará. Los precios tienen que comenzar a bajar, ya que se vienen productos de la región y eso incrementará las ventas. “Es mi deseo, ojalá que esto cambie porque está muy duro hoy tener un negocio. Está dura la situación para todos los argentinos”, culminó.

En busca de nuevos horizontes

Otro de los verduleros que contó su experiencia es Víctor. El hombre hace cuatro años tiene su local en calle Vélez Sarsfield de Dorrego y ya logró su propia clientela.

“Siempre me gustó la verdulería, es un negocio que hay que conocerlo bien y dedicarle mucho tiempo ya que el cliente siempre te exige más. En lo que va del año las ventas han caído demasiado, de acuerdo a mis cálculos, la baja ronda entre el 30% y 40%, un golpe importante”, aseguró.

En cuanto a los precios que maneja hoy, el hombre dijo que esta semana comenzaron a bajar. “El tomate estaba a 80 pesos hasta el domingo, hoy lo vendo a $40, la papa a 30 pesos, la palta, proveniente de Chile, sigue en alza, 180 pesos el kilo, el camote no baja y se comercializa a 65 pesos”, comentó.

Otra de las verduras que incrementó sus costos en los últimos días fue el choclo, que se vende a 15 pesos la unidad (hasta la semana pasada estaba a 10 pesos). En tanto, con respecto a las frutas la que se disparó es la manzana, cuyo precio actual es de 55 pesos.

“Mi modalidad de trabajo se diferencia mucho a la de otros verduleros. Yo no remarco al 80% o 100% para llenarme de plata, al contrario, al costo que compro le agregó un 30% y tengo ganancia. Mi objetivo es que la mercadería rote a diario y no que quede vieja en las góndolas, quiero brindar un buen servicio al cliente”, dijo.

Víctor compra todos los días mercadería en la feria. Por la mañana compra frutas en la de Guaymallén y, por la tarde, verduras en la del Este: “Me divido en dos todos los días para lograr mejor precio y calidad. Voy a la feria del Este porque son verduras vendidas por productores locales y los precios son mucho más accesibles. En esto hay que encontrarle la vuelta”, sentenció.

Pese a la crisis y con la necesidad de seguir creciendo, Víctor hace dos semanas instaló otro local a metros de WalMart. Ese es trabajado por su esposa y, por ahora, le está yendo muy bien.

“En ese negocio tengo pensado trabajar de lunes a lunes, mañana y tarde. He ido dos domingos por la tarde a acomodar mercadería y he vendido más que un día común. El sacrificio hay que hacerlo para alcanzar los frutos”, culminó.

En las ferias la crisis no merma

Lejos de contar la realidad que viven los verduleros en sus comercios, también es meritorio destacar lo que se vive en las ferias, que cada vez recibe menos gente. “La caída desde principio de año a la actualidad ronda el 50%, la crisis en el sector es muy fuerte y la sienten mucho los puesteros que ya no pueden hacer frente al comercio. Muchos están pensando en cerrar”, contó Omar Carrasco, presidente de la Unión Frutihortícola Argentina Región Cuyo.

De hecho, Carrasco manifestó que, en muchos casos, ya se ha optado por la reducción de personal.

“La gente ya no viene a comprar como antes, ni los verduleros llevan la misma cantidad de mercadería que solían. La crisis golpeó muy fuerte al sector y, lo peor de todo es que no remontamos”, aseguró Carrasco.