Sentirse triste después de la explosión de placer que desencadena el sexo es más común de lo que se imagina.

¿Cómo una persona puede pasar de la felicidad a la tristeza en cuestión de minutos, luego de una tener una relación sexual?

Este fenómeno se conoce como “sex blues” o disforia post-coital, en términos médicos.

La sensación de tristeza, irritabilidad, ansiedad y melancolía, normalmente acompañadas de unas inevitables ganas de llorar, pueden deberse a razones fisiológicas y emocionales, según dijo la sexóloga, Maria Claudia Biscione, a Cosmopolitan México.

Además, la experta explica que los “sex blues” pueden afectar a hombres y a mujeres.

Muchas personas que experimentan una necesidad de sentirte protegidas o amadas tras el acto sexual, sin embargo, esto es normal si la persona no pierde el control. La discordia post-coital es algo más serio que se combate con tratamiento médico o psicológico.

La doctora enfatiza que el estado de la relación y las expectativas que tenga cada uno de los involucrados también tiene un efecto en el estado de ánimo después del sexo. Por ejemplo, si se busca una relación estable y la otra persona no te la puede ofrecer, es posible, que wl otro se sienta incómodo después del acto sexual. Esto no quiere decir que no se haya sentido placer durante el acto, sino que después de que todo haya pasado se cuestionará si esa es la situación en la que se quiere estar y esto puede generar frustración.

Otras personas opinan que durante el sexo se libera una carga energética que puede ser tan abrumadora que pudiera hacerte hasta llorar.

“Un orgasmo es una liberación de estrés muscular y emocional que puede estar o no relacionado con ese momento o con momentos pasados y que simplemente explotan”, sostiene la psicóloga.

“Dale a tu relación sexual la naturalidad que necesita. Recuerda que la sexualidad es una mezcla psico-corporal, así que solo fluye. Es natural, no le tengas miedo, no te juzgues, solo acepta las emociones que vienen con tu orgasmo. Obviamente en una relación estable será más fácil que te abracen con seguridad después de cualquier encuentro sin tener el miedo de ser visto como bicho raro. También se ha visto que mientras más tiempo pases con esa persona antes de la relación sexual de manera relajada, tendrás menos disforia”, agregó la experta.

Un estudio del Diario de medicina sexual sostuvo que casi la mitad de las mujeres han experimentado disforia poscoital en algún punto de sus vidas, y alrededor del 5% aseguraban haberla tenido múltiples veces.

Mientras los resultados de otra investigación, publicada en el Diario del sexo y la terapia marita, apuntan a que un 40% de los hombres han experimentado disforia poscoital y el 4% cuenta que les ocurre con regularidad. Los hombres que padecían la condición se sentían avergonzados, despreciables, vacíos y descontentos con ellos mismos.

Este fenómeno no se ha estudiado a profundidad, pero también puede ocurrir en relaciones saludables y amorosas.

Robert Schweitzer, el autor principal de los estudios mencionados y profesor de la Universidad Tecnológica de Queensland en Australia, explicó a The Cut que no hay hallazgos definitivos sobre las razones de la disforia, pero puede ser ocasionada por traumas de la infancia o abuso sexual. No obstante, el abuso sexual probablemente haya ocurrido en muy pocos casos.  

Sin duda, las relaciones sexuales no deben venir acompañadas de sufrimiento, por lo que si la persona no se siente a gusto después de un momento íntimo con su pareja, lo más importante es poder dialogarlo y buscar sino, la ayuda de un experto.