Una píldora para detener la obesidad podría ser muy pronto una realidad tras el descubrimiento de una proteína que hace que las personas engorden.
Sería el “santo grial” de la medicina moderna, ayudando a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, cáncer, diabetes e incluso demencia.
Cuando la enzima conocida como CerS1 (ceramida sintasa 1) se bloqueó en ratones, éstos permanecieron magros, incluso después de ingerir alimentos ricos en grasa.
El equipo australiano investigador espera que lo mismo suceda en los humanos.
Los científicos afirman que estamos frente a “un gran paso hacia adelante” en la lucha contra la obesidad y las enfermedades relacionadas.
El medicamento, apodado PO53, fue desarrollado para atacar específicamente a la mencionada proteína porque se creía que estaba relacionada con la resistencia a la insulina en los músculos, el hígado y la grasa.
Sorprendentemente, no impidió que los niveles de azúcar en sangre de los roedores del laboratorio subieran, sino que evitó que los niveles de lípidos treparan.
Los lípidos son grasas como el colesterol y los triglicéridos que aumentan el riesgo de ataques cardíacos y otras enfermedades.
Los investigadores encontraron que detener el CerS1 los quemaba en músculo esquelético, lo que significó menos tejido adiposo en los ratones.
El autor del estudio, Nigel Turner, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, dijo: “Anticipamos que dirigirnos a esta enzima tendría efectos sensibilizadores de la insulina, en lugar de antiobesidad”.
“Sin embargo, dado que la obesidad es un fuerte factor de riesgo para muchas enfermedades diferentes, incluyendo las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, cualquier nueva terapia en este espacio podría tener beneficios generalizados”.
El profesor Turner y sus colegas dijeron que los resultados publicados en Nature Communications eran inesperados.
Tenían la intención de detener la resistencia a la insulina que desencadena la diabetes tipo 2, la forma causada por comer comida chatarra, en lugar de la obesidad en sí misma.
Pero es la primera vez que los científicos han sido capaces de desarrollar un medicamento que destruye con éxito las proteínas productoras de lípidos que causan enfermedades metabólicas.
Esto lo convierte en un avance significativo en la comprensión y prevención de una variedad de enfermedades crónicas.
Los investigadores dijeron que los hallazgos abren una nueva vía terapéutica potencial para el tratamiento de la obesidad. Pero se requieren estudios adicionales para determinar si se traducen en humanos.
