Se reunieron Michelle Bachelet y Cristina Fernández de Kirchner, en una minicumbre americana. También estuvo Gioja, el sanjuanino, y Kelso Kake, el mendocino, que aprovechó cuanto momento libre tuvo Cristina para pedirle unos manguitos: “Es para pagar los sueldos, je, je. Después te lo devuelvo, je, je”. El acontecimiento fue realmente importante, se firmaron acuerdos que nos afectan a los mendocinos. Por ejemplo, el del ferrocarril trasandino. Mire que hemos escuchado hablar del ferrocarril trasandino, pero la cosa no se ha movido más allá de las palabras.
    Esperemos que esta vez supere ese nivel y se transforme en una realidad. También se comprometieron las mandatarias, las dos mujeres con mando en Sudamérica, a hacer el paso de Aguas Negras, en San Juan, lo que nos va a permitir ir a la Serena por el lado Argentino, que, a lo mejor sale más caro, pero es más nuestro. Mientras tanto, Kake aprovechaba cualquier oportunidad para pedirle unos manguitos a la presidenta: “Es que ahora me voy a Francia y quisiera irme con este asunto arreglado. Es para lo sueldos, ¿sabés Cris?”.
    Al final, Michelle y Cristina se dieron un abrazo de aquellos y Cristina, al hablar, no tuvo problema en decir que lo que había hecho con su par chilena era otro Cruce de los Andes. Pará, Cris, pará. ¿No te estarás comparando con San Martín y O’Higgins ¿No? Me parece una exageración Cris. San Martín se mandó el Cruce de los Andes para darle la libertad a los dos países y se pagó con sangre y fuego. Ustedes firmaron un acuerdo bilateral de cooperación ¿Le parece a Ud. que es lo mismo? Ahora, lo único que falta es que se consideren las libertadoras de América. Pero, bueno, se reunieron y se comprometieron a trabajar juntas por la integración de los dos pueblos, que no ha de ser fácil, porque entre los chilenos y los argentinos hay como una atmósfera de antipatía que será embromado remontar.
    Así que se viene el trasandino, no sabemos para cuando pero se viene. Lo que podría venirse, parece que lo charlaron, es el libre tránsito de los habitantes de los dos países por los países, así no tendríamos que tragarnos esas infames colas en la aduana cuando queremos irnos de vacaciones al mar. Ojalá que así sea, como dice la cueca, ¡Viva la chicha y el vino! ¡Viva la cueca y la zamba! Dos puntas tiene el camino y en el medio no hay aduanas.