Este miércoles ingresó al Congreso el proyecto de la “Ley Justina”, en nombre de la chica de 12 años que falleció en noviembre del año pasado esperando un transplante de corazón. La iniciativa es impulsada por el senador Juan Carlos Marino y los padres de la menor, y busca modificar y mejorar la actual legislación para la donación de órganos.
La norma vigente (Ley 24.193) asegura que “todos los mayores de 18 años son donantes presuntos”. Esto significa que en la instancia final es la familia del fallecido quien decide si se concreta o no la ablación, lo que provoca que muchos órganos finalmente no sean donados y quienes están en lista de espera no los reciban.
Otra de las confusiones que genera la actual ley es en torno al registro. Las personas que en algún momento expresaron su voluntad de donar no están efectivamente anotados por una falta de cruce de información con el Icucai (Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante).
El proyecto implicaría un cambio de paradigma en lo que hace a la donación de órganos, ya que plantea que todas las personas, a priori, sean posibles donantes. Quienes no quieren serlo deberán anotarse en un registro para darse de baja.
Esta nueva norma está basada en tres pilares:desmitificar, simplificar y liberar a las familias de tomar una decisión en el momento trágico de la muerte de un ser querido.
