La marcha por el aniversario de la marcha contra la reforma minera de hace un año atrás dejó varias anécdotas y cuestionamientos renovados hacia quienes impulsaban un cambio en la matriz productiva de la provincia. A la hora de los discursos, fueron varios los que se anotaron pero con una particularidad. Los oradores se pasaban el micrófono, de mano en mano, sin ninguna prudencia sanitaria a las que deberíamos estar acostumbrados desde hace 10 meses. Ni hablar del distanciamiento social, que coronó varios días de concentración de personas en el centro capitalino.