El mendocino Juan Pablo Vallone se consagró campeón mundial de jiu jitsu brasileño, en el certamen disputado durante la semana anterior en la ciudad de San Pablo. También hizo lo propio su compañera de equipo Romina Barone, quien también consiguió la presea dorada.

La historia comenzó hace cinco años. Juan Pablo Vallone, en ese entonces con 80 kilos de peso corporal, se inició en el jiu jitsu en el equipo 360 bajo la conducción de Raúl Núñez. Pasó el tiempo y vaya si lo sorprendió. Hoy, con 64 kilos, se consagró campeón mundial pluma en Brasil y trajo los laureles a nuestra provincia.

“Le tengo miedo a los aviones, el año pasado lo sufrí mucho pero este año no fue así y me dio una gran satisfacción”, comenzó relatando Juan Pablo.

Vallone tuvo su primera experiencia mundialista en 2015. Desde entonces, según confesó, no paró de pensar, ni por un día, en la posibilidad de subirse a lo más alto del podio.

“El año pasado fuimos a conocer y este año fui directamente a buscar este resultado. Gracias a Dios se dio y estamos muy contentos con eso”, esgrimió.

Como tantos deportes amateur, el jiu jitsu brasileño es muy sacrificado. El luchador reveló que debió vender su auto para poder costearse su viaje y estadía. “El año pasado se pudo juntar la plata pero este año no, y tuve que vender el auto. El Escort me venía fallando, por eso lo vendí. Apenas lo vendí fui a sacarme los pasajes, a cambiar la plata en reales, la guardé toda en las medias y empecé a entrenarme”, contó.

Una vez en Brasil, Juan Pablo se movió junto a una academia local para ultimar detalles. Luego, 4 combates, todos con finalización antes de tiempo, y sueño cumplido. Finalización por llave de brazo, llave de pie, triángulo que no prosperó como estranguliamiento pero terminó en llave de brazo y un triángulo, fueron las técnicas elegidas por Juampi para sentenciar a sus rivales.

“Antes de entrar a la final se me pasó por la cabeza todo lo que habíamos vivido con Raúl y Melisa. Apenas gané me subí al podio y me fui enkimonado al hotel para llamar y contárselo a Raúl y Melisa”, dijo.

Con el logro consumado, obstinado y con los ojos bien ciegos, el atleta no deja de pensar en lo que se viene: “Hicimos un sacrificio muy grande y estoy con una alegría muy grande. El año que viene voy a viajar otra vez porque me encanta luchar y esto es mi vida. Mi vida es la academia”.

Además, se refirió a los grandes esfuerzos realizados desde su inmersión en la disciplina marcial. “Cuando empecé hace cinco años, pesaba 80 kilos, ahora estoy en 65. Entrené todos los días y no falté nunca para poder llegar a esto, por eso estoy tan feliz. Entrenar y luchar es mi vida. Tengo tiempo libre y entreno. Tenemos un asado, llevamos el tatami y luchamos”.

“Esto va más allá de un torneo, acá hay mucho respeto y verdaderas amistades”, agregó.
Pupilo y profe en Team 360, sostuvo que “en la academia se entrena muy fuerte. Raúl también es profe de educación física, por lo que hubo una puesta a punto óptima”.

Por último, hizo alusión a las MMA: “Obviamente que a uno lo tienta la jaula, pero el jiu jitsu es mi amor verdadero”.

 

Preparando la máquina

Raúl Núñez, profesor de la Academia de jiu jitsu 360, brindó los pormenores del secreto de la preparación de Juan Pablo Vallone para consagrarse en la tierra de la meca mundial de jiu jitsu brasileño.

“En el torneo se compite básicamente contra luchadores brasileños. Desde febrero de 2016 ajustamos el entrenamiento basado en la parte de fuerza – potencia y resistencia, y después la parte de cardio, que la ajustamos muy fuerte, previo al viaje hicimos unas mediciones antropométricas y tenía 5.3 de grasa corporal, al nivel top”, explicó Núñez.

Consciente del trabajo que realizó su pupilo, el maestro realzó el valor del logro. “Siempre es un orgullo el título por el esfuerzo que resulta para las academias de Mendoza. No estar en Buenos Aires, genera aislamiento y todo cuesta el doble. Es un mérito grupal porque aunque se compite individualmente, se necesita de compañeros y sparrings para potenciarse y mejorar el nivel”, soltó.

En tanto, también ahincó en las habilidades de Vallone: “Juan Pablo es muy explosivo y muy fuerte. Él entrena con los niveles de carga de un luchador de 82 o 85 kilos, y pesa 64. Eso le da un plus a la hora del rendimiento. La velocidad para enhebrar los ataques y generar las combinaciones técnicas es asombroso. Por eso finalizó todas las luchas en el mundial, ninguna duró el tiempo completo”.