Alphabet Inc., la empresa multinacional estadounidense cuya principal filial es Google, anunció a través de Verily -su división de ciencia e investigación- el éxito de tres pruebas basadas en la eliminación de mosquitos portadores de enfermedades mortales.
Mientras el mundo sigue pendiente de la progresión del coronavirus, existen otros problemas de salud importantes como el Zika y el dengue que se transmiten por métodos que no se pueden controlar, como las picaduras de mosquito.
Verily cría en sus laboratorios los mosquitos macho Aedes aegypti y los infecta con una bacteria llamada Wolbachia. Cuando estos mosquitos macho se aparean con las hembras en la naturaleza, las crías nunca eclosionan.
Normalmente sólo los mosquitos hembra pican, por eso soltar tantos mosquitos macho no supone un problema para los seres humanos. Y en teoría, hace que con el paso del tiempo haya menos mosquitos hembra capaces de transmitir enfermedades.
Según un estudio publicado en la revista Nature Biotechnology, Verily ha detallado los resultados de sus pruebas de supresión de mosquitos en tres zonas de prueba en Central Valley, California, como explican en Bloomberg.
El proyecto empezó en 2017, cuando Verily soltó nada menos que 20 millones de mosquitos en la zona de Fresno, California, de manera controlada. Apenas el año anterior había dado inicio la crisis humanitaria por el zika. Desde entonces, la empresa ha continuado soltando mosquitos, a ritmo de 80.000 por día durante periodos de 2018.
Verily reveló que durante el pico de la temporada de mosquitos de 2018, de julio a octubre, los machos infectados con Wolbachia suprimieron con éxito más del 93% de la población de mosquitos hembra en los lugares de prueba de campo.
“Teníamos una visión de cómo debería funcionar y logramos hacerlo perfectamente”, reveló Jacob Crawford, uno de los científicos del proyecto.
La liberación de masas de mosquitos infectados con Wolbachia en la naturaleza podría acabar con poblaciones enteras de mosquitos mortales y con las enfermedades que estos transmiten, afirman los científicos.
Sin embargo la investigación se ha realizado en una localización muy árida y seca, donde los mosquitos tienen menos posibilidades para sobrevivir. La verdadera prueba de fuego será comprobar si el impacto es similar en zonas húmedas y calurosas.
