Una de las características de la nueva normalidad es estar en casa la mayor cantidad de tiempo posible y eso lleva consigo adoptar las 24  horas ropa cómoda y suave, como los pijamas y el jogging.

En la industria de la moda esto no está pasando desapercibido. Sobre todo, luego de haber tenido que ‘tirar’ colecciones dado que pasó medio año en que todos tuvieron que quedarse en casa o hacer “home office” y no fue necesario vestirse con ropa formal para el día a día. Debido a este escenario es que se comenzó a ver que, a gran escala, las marcas grandes diseñaban ropa suave, cómoda y suelta para empezar a vender online, pero también a nivel local y para reinventar sus actividades previas a la pandemia, comenzaron a diseñar ropa de cama y de casa a un valor accesible.

En una nota que publicada por La Gaceta se mencionaba que “será muy chocante volver a convivir con muchas cosas que tenemos en el placar. En Argentina, 6 de cada 10 empleados han tenido que mudar su trabajo a casa y, de ellos, solo el 14% se vistió como si saliera a trabajar; y casi un 20% no pudo sucumbir a la tentación de estar todo el día en pijama y pantuflas”.

Como se viene observando, la pandemia por Coronavirus ha traído muchos cambios radicales y uno de ellos será sin duda, la forma de consumir y comprar prendas. En este sentido, se está notando que antes, se compraba ropa para usar un par de veces, de mala calidad, al estilo “fast fashion”; pero hoy se piensa en cuánto, dónde y cómo se van a utilizar estas compras de vestuario. Todo esto -sumado a saber que la ropa formal quedó colgada en el guardarropa-  lleva a consumir prendas que permitan movilidad, comodidad y reutilizar varias veces sin que pierda su calidad.

Una especialista en la psicología de la moda, llamada Susan Saulquin, quien hace unos años escribió “La Muerte de la Moda” declaró a La Gaceta: “La pandemia, sumada a la crisis de las marcas nos dan un nuevo panorama. El consumo acelerado y las prendas para usar y cambiar quedaron desactualizadas. El disfrute de las cosas buenas, los afectos, lo simple y el cuidado de las personas y del planeta pasan a primer plano. Se instala un nuevo humanismo y se generaliza ser solidario con el otro. La moda, en este contexto, pierde su lugar de privilegio. Otros serán los nuevos intereses”.

Lo cierto es que aún no se sabe si la moda dejará de existir, pero sí queda claro que tendrá otro significado y la creatividad irá más cerca de la comodidad y la movilidad.

Por: María Malgor Coussirat. Asesora de Imagen. malgorconsultora@gmail.com IG: @mariamalgorcoussiratok /Fuente: lagaceta.com.ar