A través de una carta pública, el arzobispo Marcelo Colombo se metió en el debate por la constitucionalidad de la prisión perpetua y, con palabras del Papa Francisco, consideró que esta condena es “una pena de muerte oculta”.
El arzobispo encabeza la misiva a los integrantes de la Corte, que este jueves dio participación en las audiencias no vinculantes donde distintas figuras del derecho, la filosofía y hasta familiares de víctimas del delito dieron su postura sobre la validez constitucional de la máxima pena.
Colombo, por un lado, recordó a los víctimas de delitos que han sufrido la pérdida de sus familiares y que “nos deja la dolorosa constatación que nada ni nadie ayudará a cicatrizar la herida permanente de cuanto han vivido”.
Pero también apuntó que la misión del sistema legal penal en Argentina es “integrar la reparación del mal causado y asegurar que el Estado cumpla con la esperada re-socialización de quienes han delinquido”.
Colombo hizo hincapié en el fin de resocialización que cumple el sistema penitenciario: “Si esto último no estuviera en el horizonte vital de las instituciones carcelarias, ciertamente habremos perdido el norte y seguramente se profundizarán los sentimientos de exclusión y descarte de personas, quedando la sociedad, más frágil e indemne ante nuevas y más graves formas delictivas”.
Pero finalmente la cabeza de la Iglesia Católica en Mendoza fijó la postura a través de las palabras del papa Francisco: “La cadena perpetua es una pena de muerte oculta”, concluyó apelando a la Encíclica Fratelli tutti.
Esta es la carta completa:
