Nuestra provincia se caracteriza por su paisaje tapizado de sembradíos de vid de todo tipo, uva de mesa o para producir vinos de los más diversos cepajes. Como buenos mendocinos, todos deberíamos estar informados de las propiedades de esta maravillosa fruta.

Es ideal comer la uva entera (incluyendo la piel y las semillas). Tal vez alguna vieja maña de madre o abuela nos haya hecho acostumbrarnos a pelarlas, pero el hecho es que tanto piel como semillas tienen importantes propiedades nutricionales.

La uva está compuesta principalmente de agua (un 80%), fibra y azúcares vegetales. Por todo esto, es una excelente fuente de hidratación y energía. La fructosa que contiene, es un azúcar natural que, a diferencia de otros azúcares procesados como el jarabe de maíz y el azúcar blanca, es de fácil asimilación para el cuerpo y no deja residuos tóxicos en el mismo.

A nivel nutricional, contiene cantidades significativas de vitaminas del complejo B, C, D, E y K. Aporta también dosis importantes de minerales indispensables para el cuerpo: calcio, potasio, hierro, magnesio y fósforo. La piel de uva contiene flavonoides que son los principales antioxidantes naturales. Las semillas son una fuente importante de grasas vegetales necesarias para el cuerpo (como la mayoría de las semillas comestibles).

Esta fruta es buena para

Prevenir y luchar contra la hipertensión (potasio).

Mejorar la tersidad y aspecto de la piel (antioxidantes).

Actividades demandantes de energía como el estudio y el trabajo físico (agua y azúcares naturales).

Prevenir la anemia (hierro).

Mejorar la salud intestinal (fibras).

Luchar contra enfermedades con consecuencias cardiovasculares como la obesidad, diabetes, colesterol, hipertensión.

Como si todo esto fuera poco, mediante un simple proceso de secado se obtienen las uvas pasas, que son una fuente energética muy importante por su alto contenido de hidratos de carbono de fácil asimilación por el cuerpo.

 

Así que no tenemos excusas para no darnos un sano atracón de uvas a lo largo del otoño. Existe, de hecho, cierto consenso alrededor del mundo sobre una dieta desintoxicante conocida como “dieta de la uva”, que consiste en comer únicamente esta fruta (entre 2 y 3 kilos por día) durante tres días, para lograr una gran depuración del organismo.

Quique Fontán Balestra