La cuarentena por el coronavirus generó una situación atípica para la medición de la inflación, con una economía parada y con la imposibilidad de verificar la evolución de los precios en la mayoría de los rubros que componen la canasta básica, por el confinamiento obligatorio y preventivo impuesto desde el 20 de marzo.
Ante este escenario, a los economistas mendocinos le hizo ruido los datos que arrojó la estadística local, que ubicó el índice de precios de abril en 0,5%, medida por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza. A nivel nacional, el número fue del 1,5%, siendo el sector que más creció el de los alimentos y de las bebidas, según el Indec.
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El economista de la Fundación Mediterránea, Jorge Day, evaluó que “lo que se mensuró es una economía reprimida y uno tiene la sospecha de que el valor real, en lo nacional, tiende a ser más parecido a ese 3% del rubro alimentos, que el dato del 1,5%”.
Day explicó que sus dudas radican en que no se pudo cuantificar la totalidad de los bienes y servicios que se expresan en la canasta, porque una gran parte de ellos no estuvo en actividad y no se generaron transacciones.
“Por ejemplo, cuando observamos salud hay prestadores que no han aumentado porque sino la gente no va. Acá actuó el `efecto pánico´, el miedo de subir los precios o el canon y que caiga aún más la actividad”, opinó el especialista.
Respecto a la situación de Mendoza, aseguró que los números que se conocieron lo sorprendieron y que depende del tamaño de la muestra que se haya tomado para hacer el relevamiento.

Tanto el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), como la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) realizaron este procedimiento en el mes más afectado por la pandemia, por consulta teléfonica y correo electrónico, por lo que la información también dependió de la contestación de los proveedores y no de la observación en situ.
“La inflación real la vamos a poder palpar con mayor claridad cuando se levanten las restricciones y haya una normalidad. La misma crisis sanitaria hace que la mayoría de los precios no se aceleren porque ya no se está vendiendo mucho y hay poca circulación de dinero”, consideró el economista Sebastián Laza.
Laza también remarcó que en la medición de los alimentos y las bebidas, también influyen los artículos de los programas de precios de referencia que contienen los incrementos.
No obstante, ponderó otro condicionamiento que es el dólar blue y que en un futuro puede llegar a impactar en los insumos.
“Son datos mentirosos”
Finalmente, el consultor José Vargas calificó a los índices de abril como “mentirosos” porque “no hubo actividad“.
En la misma línea con los especialistas consultados, Vargas puso de relevancia lo atípico que fue abril y la dificultad para tener referencias claras de lo que valen los productos más demandados.
“Lo que sí va a pasar es que cuando se levante el confinamiento se van a empezar a remarcar los productos y si a eso le sumamos la alta emisión de pesos de un país sin ahorros para enfrentar la crisis, con la brecha del dólar blue, podemos esperar una inflación a fin de año por encima del 50%, mayor a la que tuvimos el año pasado”, analizó.
