El Turco García se ha transformado en uno de los famosos más queridos de Masterchef Celebrity. El ex futbolista sorprende programa a programa con la sensibilidad de su dura historia de vida combinada con la chispa típica del atorrante de barrio. Este lunes cruzó el umbral de la simpatía y el jurado se lo hizo saber.
Todo empezó en la presentación del programa. Durante la habitual recorrida que hace el conductor Santiago del Moro por cada uno de los participantes, llegó hasta la cocina del ex futbolista. “Turquito, ¿cómo la estás llevando?”, le preguntó. “Quiero hacer las cosas bien, por eso me pongo nervioso”, contestó el Turco.
Y para combatir esos nervios, hizo gala de su característico buen humor para dirigirse al jurado. “Dolli, ¿cómo está? La flor más linda entre esas dos macetas”, saludó a Dolli Irigoyen con pose de galán y una obvia referencia a los otros dos jurados, Donato De Santis y Damián Betular, quienes no podían creer lo que escuchaban. “¿Las macetas son los jurados?”, preguntó Del Moro para despejar dudas. “Claro, dos macetas hermosas. Para una flor como Dolli hay que tener dos macetas lindas”, contestó García, queriéndola arreglar.
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La jornada no siguió bien para el ex futbolista. La pasó mal en el llamado “mercado extremo” -por esta vez, la habitual visita al mercado se trató de un prueba de destreza física-, aunque se lo vio relajado en la preparación de su plato. “Me gusta cocinar sin receta, porque cuando le errás, chau. Acá podés inventar, defender más el plato”, señaló mientras ultimaba los detalles de la cocción.
Con esa confianza presentó al jurado su “Río revuelto”, un bife de lomo con revuelto de arvejas.
“Me llama la atención el tamaño del bifecito”, arrancó Betular. “Es lo poquito que había en la carnicería”, contestó el Turco. Pero el jurado tenía otra información: “Te vi comiéndote a vos uno”. El Turco se vio acorralado y eligió el contraataque para defenderse. “Sí, también hay que compartir, no seas egoísta. Tres bifecitos, uno para cada uno, y el cuarto me lo comí yo. Hay que compartir, ¿no te enseñaron en el jardín?”, le preguntó al jurado, que sonreía incrédulo ante la explicación.
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Todavía con una sonrisa, Dolli se acercó a probar el plato. Y cuando el Turco amagó retomar la conversación inicial para elogiar su elegancia, la jurado lo puso en su lugar con un gesto y una advertencia. “Turco, ya te voy a hablar de tu plato”, lo frenó con seriedad. Lo que ella y sus colegas tenían para decir no era lo que el participante esperaba.
“Tenés que aprender a procesar la información”, arrancó la ronda De Santis que no se mostró para nada contento con la preparación. Más enojada aún, casi desilusionada, estaba Irigoyen. “Turco, apostaba a tu plato, pero no sabés escuchar. Te dije ‘los huevos a último momento, revolvés y servís’. Pero te vi canchereando que tenías los huevos revueltos, comiendo el bifecito, pero el calor de la sartén seguía calentando”, comentó Dolli mientras el rostro de García ya mostraba seriedad.
“No me parece mal que pruebe, pero no tipo ‘ya terminé’”, contestó Dolli, imitando los gestos cancheros del participante. “Yo te veo, Turco ”, lo advirtió. “Bueno, dale, la próxima vez no como”, ensayó una respuesta en modo caprichoso, pero la jurado volvió a la carga. “¿Ahora qué querés, enojarte también? A tu lugar”, le ordenó con un aplauso y un gesto que el participante agarró al vuelo.
“Me mandó al pupitre”, admitió una vez en su lugar el Turco, que reconoció su mala actitud y le mandó sus disculpas a la jurado.
En el back, no dudó en definirla: “Más que maestra parece directora, porque ve todo. Ahí ya dije ‘estoy al horno completamente’”.
