Este martes se conmemora el Día Mundial de los Humedales, en recuerdo de la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, que se celebró el 2 de febrero de 1971 en Ramsar, Irán.
Ese día un grupo de 18 países firmó un histórico tratado internacional para la acción nacional y la cooperación internacional en la conservación y el uso racional de estos ecosistemas.
De esa manera, la autodenominada “Convención relativa a los Humedales de Importancia Internacional, especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas”, dio lugar a la instauración oficial de esa fecha como el Día Mundial de los Humedales.
En esta ocasión, la campaña para el año 2021 destaca la contribución de los humedales a la cantidad y calidad del agua dulce en nuestro planeta.
¡Feliz #DíaMundialdelosHumedales!
¿Sabías que desempeñan un papel vital?💙Sirven como fuente de agua potable
💙Reducen las inundaciones
💙La vegetación de los #humedales filtra los residuos domésticos e industriales
💙Los humedales urbanos hacen que las ciudades sean habitables pic.twitter.com/tgON1OaLnK— UNESCO en español 🏛️#Educación #Ciencia #Cultura (@UNESCO_es) February 2, 2021
¿Qué son los humedales?
Los humedales son áreas terrestres que están saturadas o inundadas de agua de manera permanente o estacional, como albuferas, arrecifes de coral, esteros, charcas, ríos, lagos, llanuras de inundación, marismas de agua salada y pantanos, cuya profundidad en marea baja no excede los seis metros.
También existen humedales artificiales como estanques de tratamiento de aguas residuales y embalses. En todos los casos el agua es el regulador principal que determina el tipo de comunidad biológica que lo habita.
Numerosas especies vegetales y animales, y también las personas, dependen de estos ecosistemas para vivir, ya que su existencia es una contribución fundamental tanto a la salud como al bienestar humano.
Además, tanto en las lagunas como en las llanuras de inundación, donde se encuentran densas formaciones vegetales como los lechos de juncáceas, también actúan como barreras físicas que detienen el agua y retienen los sedimentos, aumentando la fertilidad y productividad natural de las llanuras inundables, contribuyendo a mejorar la calidad del agua.
Los ecosistemas de humedales representan muestras significativas de abundancia y diversidad de recursos naturales de los que, a su vez, derivan una enorme cantidad de bienes y servicios ambientales de suma importancia a nivel económico y ecológico.

El 40% de la biodiversidad del planeta vive y se reproduce en humedales que pueden ser de agua dulce o salada, continentales o costeros, naturales o artificiales. Solo en los humedales de agua dulce se descubren unas 200 especies nuevas de peces cada año. Son la base para la producción de alimentos en todo el mundo.
En 2020 la Argentina perdió miles y miles de hectáreas de estos valiosísimos ecosistemas a manos del fuego. Por eso, aunque nuestro territorio nacional todavía tiene gran diversidad y riqueza de humedales (el 21.5%, 600.000 km2), necesitamos cuidarlos.
Están en riesgo no solo por la degradación que sufren -están desapareciendo tres veces más rápido que los bosques- sino también por la agroindustria, la minería y el mercado inmobiliario…enfocados en la obtención de dinero a costa del medio ambiente.
