Dicen que el primer piropo que Adán le dijo a Eva fue: “¿Solita, mamá?”. Cuando fueron echados del paraíso, Eva le dijo a Adán: “¿Te imaginás si nos hubiésemos comido una sandía?”. Desde entonces, el hombre comenzó a tapar sus partes pudendas de alguna forma. Para Eva, por ejemplo, una viña era una boutique. Y nos fuimos cubriendo a la que te criaste hasta que apareció la industria textil y las revistas de moda y entonces se armó un desbarajuste tremendo con este asunto llamado ropa.
La usamos todos los días y no podemos prescindir de ella, por lo menos hasta la actualidad. Digo hasta la actualidad porque anda un fotógrafo neoyorquino, Spencer Tunick, quien con sus acciones nos está haciendo regresar lentamente hacia el pasado. Todos sabemos que los desnudos artísticos siempre han sido una rama dentro del arte de fijar imágenes con una cámara. Hay desnudos fotográficos que son realmente fantásticos y no estoy hablando de pornografía, sino de arte. Pero, habitualmente, los fotógrafos desnudistas se conforman con fotografiar una persona o dos y lo hacen en sus lugares de trabajo, sin mirones a la vista.
Pues Spencer tiene una idea distinta. A él le interesa la masividad, mucha gente desnuda y en espacios abiertos. Al principio comenzó con unos diez, después unas decenas, después cientos de ellos y este fin de semana en el Zócalo de la Ciudad de México, que es una de las plazas más grandes del mundo y poblada de historias buenas y malas, reunió a 20.000 personas para que se desnudaran. Los participantes posaron de pie, acostados y en posición fetal. Seguramente, con la trascendencia que despertó esta acción, las fotos de Spencer se han de cotizar muy bien en el mundillo el arte o en el otro, el de las cosas curiosas.
Es como un regreso a los tiempos remotos. Yo sé que hay centros de recreación para nudistas en varias partes del mundo y que muchos bañistas de distintos lugares no dudan de sacarse el breve pilcherío de vacaciones para absorber el sol de cuerpo entero, pero reunir a 20.000 vagos desnudos y sin documentos ya es toda una novedad.Tal vez sea un regreso a las fuentes. Tal vez, la serpiente esté preparando otra manzana parecida a aquella primera que armó tanto escándalo o, tal vez, Spencer está buscando simplemente lo que hemos dado en llamar la verdad desnuda. Dicen que en los campos nudistas, cuando una mujer hace un streeptease, se va poniendo la ropa lentamente.
