Siempre se ha dicho que debemos tener los pies sobre la tierra cuando uno indica que es conveniente ser realista, pragmático dicen los más pragmáticos, pero, como siga la cosa así, vamos a tener los pies sobre el agua. Nunca me expliqué por qué si este planeta tiene 75% de su superficie cubierta por agua se llama Tierra, debería llamarse Agua. Dicen que la Tierra le dijo a la Luna: “Nena, cuidate el cutis”. Y la Luna le contestó: “Y vos cuidate de los parásitos”. No sé si me explico. Pues bien, nosotros, los parásitos, al decir de la Luna, estamos acelerando enormemente la transformación del planeta y vamos hacia un futuro más peligroso que hacer un asado adentro de un polvorín.
Las instituciones ocupadas en estos asuntos, generalmente de científicos, están dando avisos desesperados de que el planeta está sufriendo transformaciones que pueden ser irreversibles y pueden provocar catástrofes más grandes que un elefante adentro de un bazar. Alguno dirán: “Son científicos alarmistas. Agrandan las cosas para que alguien les dé bolilla”. No podemos tener las anteojeras tan grandes. No sólo lo dicen los científicos. Escuchen lo que dijo el secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki moon en Ginebra: dijo, simplemente, que el calentamiento climático está hundiendo al mundo en el abismo. Tenemos un pie pegado al acelerador y nos hundimos hacia el abismo. El señor secretario venía de recorrer el Ártico y volvió más alarmado que Cristina leyendo la vida de Lugo. “Lo que está pasando tendría que haber ocurrido mucho más tarde”. Quiere decir que el deterioro se acelera inconteniblemente.
¿Qué vamos a hacer cuando las tempestades empujen el mar tierra adentro? ¿Adónde vamos a ir a vivir? Ustedes dirán: “Bueno, ¿qué podemos hacer?” Mire, usted y yo, alarmarnos, temer, sufrir. No podemos hacer nada más porque la decisión de cambiar el futuro está en manos del poder económico de la Tierra, que no quiere perderse grandes negocios por el mero hecho de la contaminación. Esto es de una necedad total, están destruyendo el planeta y no hay otro para irse a vivir, no hay nada, el universo queda más lejos que Malargüe. Qué quieren que les diga, hay tipos que no merecen vivir en la Tierra. No lo merecen.
