¡Cómo ha crecido este muchachito Francisco de Narváez en la consideración pública de todo el país! Me acuerdo cuando veía algunos partido de fútbol de hace un año y medio atrás y aparecía su publicidad. Yo pensaba: “Es un adelantado este tipo, recién terminamos de votar y ya empieza a hacer publicidad para el 2009”. Pues sabía lo que hacía, porque logró colocarse entre los más destacados para las elecciones del domingo 28.

    Claro, a pura fuerza de guita, de publicidad que cuesta mucha plata, y esto sólo puede hacerse si uno tiene mucha plata y, al parecer, el Francisco tiene como para tirar para arriba. Heredero de la famosa casa TIA presente en casi todo el territorio nacional, se lo señala como dueño o accionista de varias empresas: La Rural SA; América TV, en la que es socio de nuestro conocido Chupete Manzano; Diario Ámbito Financiero, la radio La Red, además de un holding de empresas vinculadas a internet y nuevas tecnologías.

    Pero, como dice el dicho, la plata no hace la felicidad, porque en 1992 intentó suicidarse en una habitación del Hotel Hyatt. Después acompañó a Carlos Menem en las elecciones presidenciales del 2003 y fue electo Diputado Nacional por el Partido Justicialista. Fue candidato a Gobernador de la provincia de Buenos Aires y salió tercero con 15% de los votos. Muy mediático, el vago tiene un tatuaje en el cuello –que yo no sé muy bien lo que publicita– y no tuvo ningún problema en presentarse en Gran Cuñado junto al humorista que lo parodia en ese programa, bailando, inclusive, sin temor al ridículo, que lo hizo y bastante.

   Pues bien, supóngase que gane De Narváez en Buenos Aires –no es una alternativa que esté tan lejos– y supóngase que con este espaldarazo se lance a candidato presidencial en el 2011 –puede ser, tranquilamente– y supóngase un poquito más, que con todos los millones que tiene para hacer publicidad resulte electo como primer mandatario. Ocurriría algo especial en Argentina, algo inédito, tendríamos el primer presidente extranjero, porque Francisco de Narváez nació en Bogotá, Colombia, el 22 de setiembre de 1953. “¡Ah, no!” –dijo Chavez– “Yo también Quero”.