Casi a fuego lento, se fue cocinando una situación que cada vez es menos disimulable a nivel social. La crisis económica y sus consecuencias, poco a poco se presentan como el tema que más preocupa a los argentinos. De la dicotomía que se instaló apenas iniciada la cuarentena obligatoria, si optar por la salud o la economía, cada vez queda menos; sobre todo, porque no se avizora un plan a corto o mediano plazo para enfrentar la recesión, que ya se siente y se agudizará en los próximos meses, con índices de pobreza y de inflación que mostrarán la cara más cruda de la realidad argentina.
Lo problemático es que, a pesar de esta situación, no hay señales por parte de la clase dirigente.
No hay gestos de austeridad ni de empatía. Al contrario: los que más tienen, buscan crear una imagen romántica de la pobreza. Les resulta cómodo porque les asegura esa posición. Y porque la pandemia llegará al final, pero la crisis continuará golpeando, y fuerte.
