Son cada vez más las mujeres que se encuentran en una posición de toma de decisiones detrás de las empresas argentinas. A nivel nacional, el 39% de las pymes están lideradas por este género. Si bien en el mercado aún el porcentaje de hombres en puestos de poder es mucho más elevado, referentes del sector empresario destacan que el panorama en Mendoza es alentador.
Una encuesta difundida recientemente por la CAME (Cámara Argentina de la Mediana Empresa), da cuenta de que detrás del 39,1% de las Pymes hay una mujer en la toma de decisiones. Según este relevamiento, el 21,1% de esas empresas están dirigidas solo por el género femenino y el 18% restante por mujeres y hombres.
Cecilia Pinto Sottano presidenta del área Mujer de la FEM (Federación Económica de Mendoza) destacó que a nivel local, Mendoza sigue esta tendencia ya que “es una provincia muy adelantada en este sentido. Aquí se trabaja bien, se le da lugar al género y se lo defiende mucho”.

Según explicó, el rubro donde más presencia femenina se destaca es en el comercio, textil y marroquinería, mientras que industria y transporte son aquellos donde hay menos cantidad de mujeres a cargo.
En ese sentido destacó la importancia del proyecto de ley “Mujer Pyme Mendoza”, presentado recientemente en la Cámara de Diputados y que busca fortalecer las Pymes formadas por mujeres a fin de integrar su participación en la economía local. “Es muy importante este apoyo para las mujeres que necesitamos trabajar y tenemos una Pyme. Además del trabajo fuera, está el que desarrollamos en el hogar. De esta manera ella puede tener un taller de ropa en su casa, por ejemplo, está trabajando desde allí y mirando a sus hijos”.
El techo de cristal
Si bien la participación femenina en la toma de decisiones está marcando importantes avances, la brecha con los hombres aún es elevada, según refirió la referente de la FEM, quien destacó que “se le está dando lugar, se está rompiendo el famoso techo de cristal, donde a la mujer no la dejaban llegar, o sea nunca le daban una actividad importante, ahora sí se está dando. Es una realidad el empoderamiento que tiene la mujer y la capacitación. En las universidades hay muchas más mujeres que varones. La mujer se capacita mucho para poder crecer”.
Por su parte, Gabriela Turco, gerente de la sucursal Mendoza de la consultora Randstad sostuvo en ese sentido que el nivel de educación “es muy contradictorio, porque no es directamente proporcional a las oportunidades que va a tener de consolidarse en su trabajo porque se genera la duda de que si va a poder por su familia y con el trabajo”.
Más allá de este panorama, la representante de Randstad en Mendoza se mostró optimista ya que “de a poco se intenta construir espacios de trabajo donde haya igualdad” y destacó: “Si bien nos excede todo el contexto social, promovemos candidatos desde el rol de nuestra compañía para tratar de desmitificar algunas cuestiones y dar una oportunidad”.
“Nos enfocamos en si la persona puede o no hacer un trabajo y en ese sentido lo hacemos teniendo en cuenta el tema etario, por ejemplo, pero no si es mujer u hombre”. Turco destacó además a nivel local la apertura a nuevos rubros tradicionalmente más masculinos pero que, de a poco, exigen que se incorporen mujeres: “En una empresa relacionada con la industria, solicitaron cuatro operarios clarkistas. En ese pedido estaba expreso que uno de ellos debía ser una mujer”.

Equidad de género
Coincidente con la tendencia que mostró la CAME, Spring Professional publicó un informe que sostiene que sólo 4 de cada 10 puestos de alta dirección son ocupados por mujeres. El estudio da cuenta que estos números son levemente inferiores en los casos de los cargos medios ocupados por el género femenino (41%).
El estudio advierte que si bien la discriminación no ocuparía un rol clave al momento de desarrollarse profesionalmente, el 33% de las mujere sí lo cree, casi el doble que los hombres (18%). Entre los aspectos vinculados a la falta de equidad de género en el ámbito laboral, entre los principales factores se destacan los prejuicios y la discriminación, seguido por los aspectos organizacionales de las empresas que operarían en igual sentido.
Cynthia Isabelle, directora de Spring Professional en Argentina & Uruguay, reconoció que actualmente existe “un poco de discriminación” a nivel laboral. Sin embargo hizo hincapié en que se debe más que nada a una cuestión de prejuicio cultural que a los requerimientos de las empresas.
Para poder acceder a un puesto gerencial, desde su experiencia Isabelle destacó que se ofrece la misma remuneración, sin importar el sexo de la persona, sin embargo “muchas mujeres que comenzaron a trabajar en la década de los 90 con un sueldo bajo y actualmente quieren cambiar de trabajo, como su remuneración era inferior, normalmente suele pasar que ellas, en la misma posición que los hombres, con el mismo conocimiento, terminan pidiendo un monto inferior al que la empresa está dispuesta a pagar”.
En tanto a la disparidad entre hombres y mujeres a la hora de obtener un empleo, Turco destacó que muchas veces se posa sobre la mujer una duda de que si va a poder desarrollar la tarea en cuestión. Esta situación no está vinculada a la capacidad, sino al contexto social “donde la mujer está sobrecargada si trabaja y tiene la carga de su familia, educación, educación emocional de los hijos”.
Con respecto a las áreas que más solicitan mujeres para ocupar cargos directivos, desde ambas consultoras coincidieron en aquellas vinculadas a las finanzas. “Allí prefieren mujeres, que tienen un poco más de feeling para hablar, tratar a los clientes y entrenar las personas a cargo”, explicó Isabelle.
En tanto, el sector con mayores perspectivas de crecimiento es el vinculado al desarrollo tecnológico o IT. Si bien los postulantes, en este caso, son hombres en su mayoría, Turco enfatizó que este tipo de actividad se desarrolla “bajo un criterio muy inclusivo, porque es estar detrás de una computadora, necesitas una persona programando y generando, entonces los perjuicios se acortan muchísimo”.
