Las personas que viven en contextos de carencia económica son más vulnerables a sufrir algún tipo de enfermedad. Factores como la falta de servicios públicos, condiciones de hacinamiento, culturales y educativos inciden, muchas veces, en la posibilidad de contraer alguna afección.
Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), el 30,7% de los mendocinos y el 21,9% de los hogares son pobres.
A su vez, la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) del Gobierno de Mendoza a través de su informe Municipios en números da cuenta del estado de los servicios públicos en los hogares mendocinos.
Esta información sostiene que el acceso al agua de red es dispar según el departamento que se observe. Luján de Cuyo y Maipú, son los que menor porcentaje registran con un 90,5% y 90,7%, respectivamente. Luego le siguen Las Heras (95,7%), Guaymallén (96,6%), Capital (96,6%) y Godoy Cruz (99,9%).
Con respecto a la conexión a la red cloacal, el 59,8% de las casas maipucinas tienen acceso a la misma. Le siguen Luján de Cuyo (66,2%), Guaymallén (81,7%), Las Heras (88,9%), Capital (95,1%) y Godoy Cruz (98,4%).
En tanto, el acceso a gas de red está presente en el 61,8% de los hogares de Maipú. La lista la completan Luján (73,1%), Las Heras (77,3%), Guaymallén (81,6%), Capital (88,8%) y Godoy Cruz (92,7%).
En diálogo con El Sol, Gonzalo Vera Bello, médico especialista en clínica médica y salud pública y jefe del Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud explicó que el tipo de patologías que pueden afectar a las personas en contextos vulnerables es “muy amplio si no se cuenta con los servicios básicos”.
“No tener agua, un lugar donde eliminar excreta, lo residuos que genera el domicilio, la calefacción adecuada hace vulnerable a una serie de afecciones”, detalló y agregó que hacía referencia a viviendas que generalmente tienen pocas habitaciones, donde puede existir además problemas de colecho o hacinamiento, por ejemplo.
En ese sentido destacó que más allá del “contexto económico o de la situación de pobreza tenemos que hablar de la estacionalidad, no es lo mismo en épocas estivales que en invierno”.

Las afecciones más frecuentes
Según detalló el especialista, es amplio el abanico de patologías que pueden presentarse. En época estival predominan fundamentalmente los cuadros gastroentéricos, debido al incremento en el consumo de agua, por ejemplo.
“Un agua que no es potable puede tener coliformes que son bacterias o gérmenes de la materia fecal”, explicó y agregó que también inciden conductas culturales como el mal lavado de las verduras o la comida que se consume, como así también de manos en el caso de la persona que prepara los alimentos.
En el caso de la diarrea, detalló que puede ocurrir sola o acompañada con vómitos, dolor abdominal o fiebre.
“También se puede dar en invierno, pero ha disminuido mucho porque está la vacuna contra el rotavirus, que era causa frecuente de diarrea”, agregó Vera Bello.
A su vez, la existencia de la vacuna contra la hepatitis, hizo que cayeran considerablemente los casos de esta enfermedad.
En lo que respecta a la época invernal, al permanecer durante más tiempo en ambientes cerrados, muchas veces mal calefaccionados y poco ventilados, se destacan las patologías de tipo respiratorias.
Vera Bello detalló que predominan en este caso neumonías, ETI (enfermedades tipo influenza) y bronquiolitis en los menores de dos años.
Con respecto a las ETI, el profesional de la salud destacó que se trata de virus “que tienen un comportamiento similar a la gripe, dan fiebre, decaimiento, dolor de garganta”.
La prevención farmacológica, en este tipo de cuadros, es a través de la “vacuna de la gripe con sus tres componentes”, explicó Vera Bello y agregó que son “gratuitas y universales”.

Otras enfermedades
Consultado con respecto a la Triquinosis, el médico hizo hincapié en que es una enfermedad que aparece en brotes. En ese sentido, el mayor certificado en la provincia ocurrió en 2010. En tanto en 2018 se registró otro en la zona Este.
Sin embargo aclaró que “ya no guarda tanto relación con las condiciones económicas, porque puede ser por un carneo o por una compra en un comercio que no está permitido que vendan ese tipo de productos”.
En lo concerniente al Chagas, Vera Bello confirmó que se reciben notificaciones durante todo el año, “Argentina, América del Sur es casi toda endémica para el mal de Chagas, porque existe el vector. No ha sido erradicado, entonces es factible que existan casos”.
De todas formas, explicó que no se dan casos de Chagas de tipo vectoriales. “Es decir, que la vinchuca pique a alguien y ahí aparezca la enfermedad esos cuadros ya no se ven”.
Lo que sí se presentan son aquellos cuadros de Chagas crónico, por lo que es importante, según explicó el médico, desde el punto de vista de la prevención. “Sobre todo en mujeres en edad fértil, que quedan embarazadas, tienen un Chagas crónico y pueden transmitir ese parásito a la descendencia. Ahí se da un Chagas congénito o de transmisión vertical”.
Con respecto al comportamiento de la vinchuca, si bien hay condiciones que favorecen su hábitat como zonas de campo, corrales, establos, en la actualidad se está “urbanizando”. “Ya la encontramos hasta en los edificios. Se analiza y no tiene parásito, que es lo que habitualmente ocurre”, agregó el jefe de Epidemiología.

La pediculosis también tiene alta incidencia. Estos parásitos son habituales “en todos los establecimientos escolares de cualquier clase social, con mayor o menor concentración”, detalló el especialista y agregó que un factor muy importante en este caso es la higiene personal.
La escabiosis, conocida como la sarna humana, tiene mucha incidencia, aunque menos que la pediculosis, según explicó Vera Bello. En este caso, reiteró que también incide en este caso la falta de higiene y de otros servicios.
“Viven con muchos animales dentro de la vivienda, que a su vez puede presentar malas condiciones de higiene. Si agregás que no tienen agua potable o la eliminación de excretas, o basura acumulada, reúne todas las condiciones para que esto aparezca”, sentenció.
Cuidados básicos
Además de las vacunas, existen una serie de medidas no farmacológicas que ayudan a prevenir estas y otras enfermedades. Entre ellas se destaca mantener la higiene, la ventilación de los ambientes, el lavado de manos y de alimentos, cortarse las uñas.
“Si cambian un bebé, por ejemplo, lavarse con mayor energía las manos, las uñas, porque por ahí también se pueden transmitir enfermedades”, agregó Vera Bello.
A su vez, aquellos que no tienen acceso al agua potable pueden hervirla durante unos minutos o agregarle dos gotas de lavandina/cloro por litro.
