El presidente Alberto Fernández recibió este viernes en Casa Rosada a la fiscal Cristina Caamaño, quien fue designada como interventora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).
El mandatario nacional estuvo acompañado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.
Caamaño conoce el mundo del espionaje cuando le tocó hacerse cargo de una de sus funciones: las escuchas telefónicas ordenadas por los jueces que hasta ese momento las realizaba la AFI, que quedó desplazada de esa tarea.
Según consignó La Nación, todo ocurrió en 2015, tras la pelea de fondo del kirchnerismo con Jaime Stiuso, quien controlaba la SIDE, cuando Cristina Kirchner desarticuló la vieja agencia de inteligencia y en su lugar fundó la AFI y le sacó la facultad de “pinchar” teléfonos legalmente. La sospecha era que esa actividad se hacía no solo a pedido de los jueces en causas judiciales, sino que se había montado un sistema para generar expedientes que motivaran escuchas telefónicas a pedido de clientes particulares, que eran atendidos por agentes de la agencia de la calle 25 de Mayo.
La SIDE, que había influido en los tribunales en favor de las causas que le interesaban al kirchnerismo, ahora le declaraba la guerra y buscaba incidir en los jueces para activar las denuncias de corrupción sobre las que antes buscaban hacer control de daños.
Caamaño era el personaje ideal para transparentar el área oscura de la ciénaga de los servicios. Kirchner traspasó las escuchas a la Procuración General de la Nación, a cargo de Alejandra Gils Carbó, y Caamaño quedó a cargo del Departamento de Intercepción y Captación de las Comunicaciones (Dicom).
La fiscal se había ganado la confianza del kirchnerismo durante la investigación del asesinato de Mariano Ferreyra, el trabajador ferroviario que pertenecía a una empresa tercerizada y fue muerto a tiros cuando su agrupación y militantes del Partido Obreto se enfrentaron con una patota de la Unión Ferroviaria.
Caamaño trabajó en el esclarecimiento del crimen y llevó a juicio a los que terminaron condenados como autores materiales y al secretario general del gremio, José Pedraza, como autor intelectual. Néstor Kirchner consideró ese asesinato como algo casi personal, al punto que la información que permitió su esclarecimiento le llegó a él personalmente, y dio instrucciones para que sea judicializada.
Caamaño trabajó también con Nilda Garré en el Ministerio de Seguridad en 2010, como secretaria e seguridad y, luego, como secretaria de cooperación con los poderes judiciales.
Es abogada graduada en la UBA, con un posgrado en Salamanca. En 2013 asumió como fiscal de instrucción, hasta que se fue a dirigir las oficina de escuchas. Es considerada una militante de Cristina Kirchner y de sus ideas sobre la democratización de la Justicia.
Está en perfecta sintonía con el anuncio del presidente Alberto Fernández ante la Asamblea Legislativa, cuando dijo que va a evitar la injerencia de los servicios de inteligencia en la Justicia.
Caamaño es la interventora para llevar adelante esta misión, mientras se prepara un paquete legislativo para reformar la estructura de la agencia de inteligencia.
