La pandemia sigue generando efectos adversos en la sociedad. Cada vez es más difícil, tanto para jóvenes como para adultos, conciliar el sueño y esta situación hizo que la venta de medicamentos naturales y de psicofármacos creciera notoriamente.
De acuerdo con los datos propocionados por el director del Colegio Farmacéutico de Mendoza (CoFaM), Mario Valestra, el crecimiento ha sido considerable respecto al 2019.
“Los medicamentos naturales, en base a melatonina, que no requieren una prescripción médica previa, treparon hasta un 35% en unidades. Mientras que los psicofármacos que sólo se expenden con receta aumentaron un 23% en unidades”, comentó Valestra.
El pico de ventas se dio entre abril y junio, cuando llegó a un 36% en unidades.
La perturbación del sueño
Una de las causas por las que el insomnio creció en la sociedad es por el estrés que genera en el ser humano el miedo a los desconocido. Claramente la pandemia por coronavirus hizo que descansar bien por la noche sea mucho más difícil.
“Cuando una persona se coloca frente a una situación determinada y no logra el objetivo deseado, como es la libertad, el volver a la vida normal, el reincorpoarse al trabajo, entre muchos aspectos más, surge lo que se llama la desesperanza aprehendida generada por el miedo a lo desconocido, el estrés, la angustia y la depresión”, explicó el psiquiatra Benigno Gutiérrez.
El médico aseguró que uno de los síntomas de esa desesperanza aprehendida es el insomnio y lo que más perturba el sueño es el miedo, de hecho, “la gente siente más miedo de noche que de día porque es allí donde, por lo general, se producen hechos delictivos y demás”, agregó.
“Esta situación arrancó en marzo del 2020, se suponía que era algo transitorio, la gente se aisló por miedo a lo que iba a pasarle, sin embargo, la pandemia nunca terminó y muchos hoy siguen aislados. Esas personas son las que hoy sufren los efectos adversos del sueño”, expresó Gutiérrez.
A la hora de hablar acerca de su experiencia en el consultorio y el perfil de paciente que padeció la patología, el psiquiatra fue tajante: “El insomnio no distingue entre personas grandes o jóvenes, ni tampoco hace diferencia entre hombres y mujeres, afecta a todo aquel que se ve perturbado por el miedo a lo desconocido”.

Por su parte, la licenciada en Psicología Laura García refirió que ha notado el aumento de consultas sobre insomnio en su consultorio, pero que en la mayoría de los casos aluden a que la gente está más ociosa, de modo que duerme más durante el día y en la noche no concilia el sueño.
“La falta de actividad, en muchos casos, o la pérdida del empleo son algunos de los factores que inciden a la hora de descansar. La gente perdió su higiene de sueño, de 8 horas como mínimo, y necesita ser medicada para reacomodar la situación”, manifestó García.
La facultat¡va fue más allá y también aseveró que “los problemas constantes para conciliar el sueño o tener un sueño de mala calidad también puede provocar impactos a largo plazo en la salud, entre ellos puede aparecer obesidad, ansiedad, depresión, enfermedades cardiovasculares y diabetes”.
El aislamiento, el peor enemigo
A pesar de que las autoridades sanitarias exigieron, entre los cuidados para combatir el coronavirus, el aislamiento, los especialistas hoy aseguran que fue el peor enemigo para el ser humano.
“La solución para esta problemática que ya va a ser un año que se instaló en el país es lavarse las manos, mantener el distanciamiento entre personas, usar tapaboca, pero no el aislamiento. Argentina fue uno de los países que más tiempo permaneció en cuarentena y quedó demostrado que no sirvió de nada, de hecho, la cantidad de contagios y muertes dan cuenta de lo que digo”, arremetió Benigno Gutiérrez.
El especialista, además, consignó que el aislamiento o el encierro lo único que genera es enfermar mentalmente a las personas.
El insomnio en primera persona
A raíz de lo expresado por los médicos y las estadísticas arrojadas en las droguerías, El Sol habló con Francisco, un hombre de 65 años que se dedicaba al reparto independiente y que hoy padece insomnio fruto de la pandemia.
“Desde los 17 años trabajo, nunca supe lo que era no asistir a mi trabajo y esto ha sido un golpe fuerte, en lo anímico y económico, ya que desde marzo mi camioneta está guardada en la cochera”, aseguró el hombre que, en medio de la pandemia, logró su jubilación.
El comerciante contó que entre los efectos padecidos por el encierro sintió no sólo ansiedad, depresión y angustia sino también insomnio. “Llega la noche y no puedo dormir y cuando logro conciliar el sueño me despierto tipo 5 y ya no vuelvo a dormir más. Es desesperante porque es ahí cuando la cabeza de uno comienza a funcionar y eso genera mayor estrés”, contó y agregó que a raiz de ello comenzó a consumir medicamentos naturales para relajarse.
Francisco siente la necesidad de salir a trabajar, pero es su esposa que por miedo le recomienda que se quede en casa. “No es fácil estar encerrado, pero uno ve lo que ocurre con la enfermedad y el miedo está. Sólo espero que me vacunen pronto para poder recuperar mi ansiada libertad”, culminó.
