Ante la inminente aprobación de la vacuna de Pfizer y BioNTech por parte de la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aparece el fantasma de las encuestas que, por ejemplo, The Associated Press reveló, en donde se indica que el 47%de los adultos estaría dispuesto a hacerlo, un 27% no está seguro y un 26% no lo hará en ninguna circunstancia.

Ese miedo a la vacuna es tan grande que muchos expertos ya lo han denominado como una nueva pandemia. Pero al menos en Estados Unidos, cualquier negativa a recibirla podría significar el despido.

Algunas empresas ya están buscando la manera de incluir a sus empleados en la lista de vacunación con el objetivo de utilizarlo como protección y una oportunidad de crecimiento. “Podían decir a sus clientes: ‘Oigan, nuestro restaurante es seguro. Todos nuestros empleados han sido vacunados’”, explicó Rogge Dunn, un abogado de Dallas especializado en asuntos laborales, de acuerdo con Yahoo! Noticias. 

Dunn hizo referencia a uno de sus clientes en el sector de restaurantes, quien cree que hacer de la vacuna contra el COVID 19 un requisito obligatorio podría ser favorecedor para el negocio, fuertemente golpeado por la pandemia. 

El experto explicó que implementar este tipo de requisitos es parte de los derechos del empleador. Así aquellos trabajadores que se nieguen podrán perder su trabajo. “Según la ley, un empleador puede obligar a un empleado a vacunarse, y si no lo hace, despedirlo”, explicó Dunn.

Además indicó que aunque un empleador exija la vacuna contra la coronavirus, no sería responsable de los efectos secundarios que pudieran provocar. 

Otra de las estrategias que muchos negocios ya piensan en aplicar es la idea de entregar incentivos laborales para que los empleados se vacunen.

En sintonía con lo que el aboga laboral plantea, Dorit Reiss, profesora de la Facultad de Derecho de la universidad de California Hastings, añadió que otro de los beneficios es que con la vacuna ya colocada las personas evitarán someterse a las estrictas medidas de control sanitario en sus ámbitos laborales. 

“Exigir una vacuna es una regla de salud y seguridad en el trabajo, y los empleadores pueden hacerlo” agregó.

El caso de los efectores de salud

Así como “todos (el personal de salud) tenemos que demostrar que nos hemos vacunado contra la gripe (inoculación anual) antes de ver a nuestros pacientes”, la médica Hana El Sahly, quien supervisa uno de los ensayos clínicos de la vacuna de Moderna, asegura que los hospitales y todo lo relacionado a la salud podrá exigir la vacuna contra el COVID 19 como una condición de empleo.

Sin embargo, habrá ciertas excepciones. Por ejemplo, los empleados representados por sindicatos. Algunos convenios pueden exigir que se negocie antes de exigir una vacuna. Siguiendo esta línea, las leyes contra la discriminación también ofrecen protecciones ante las exigencias. Los trabajadores que no deseen vacunarse por cuestiones médicas pueden solicitar una exención.

Además, en el país del Norte existe una Ley de Derechos Civiles, que data de 1964, que establece que si el uso de la vacuna representa una violación de una creencia religiosa “sincera”, las personas pueden solicitar la eximición.

Con respecto a los posibles efectos adversos que la vacuna pueda ocasionar en las personas, la compañía no es responsable si alguno de sus empleados desarrolla efectos secundarios. Los expertos sostienen que los reclamos serían canalizados a través de los programas de compensación laboral y tratados como accidente o lesión laboral.