Familiares y amigos del padre de Naiara Ortiz, la bebé asesinada a golpes el fin de semana en Rivadavia, convocaron para el miércoles una marcha para pedir justicia. El caso tiene detenidos como autores a la madre de la criatura, María Isabel Ortiz Torres (27), y al padrastro, Luis Avila Miranda (35).

Por estas horas, la Justicia aguarda por una serie de pruebas para definir la imputación contra los sospechosos. Aunque fuentes judiciales adelantaron que ambos serán acusados por el delito de homicidio agravado por la alevosía y la mujer sumará el agravante del vínculo.

El caso provocó un profundo dolor en el círculo cercano al padre de la pequeña, quien no tenía contacto con ella pero aseguró que “buscó verla y anhelaba tenerla”, a través de su perfil de Facebook.

El joven subió varios estados recordando a Naiara, a través de los cuales expresó: “Los que te hicieron esto tienen que pagar que no sea solo un caso más me quitaron un pedazo de mi corazón”.

Tras trascender el caso este martes, compartió una publicación en la que se convoca a una marcha el miércoles a las 19.30 en el barrio Cooperativa de Andrade.

El caso

Fue el sábado por la tarde cuando Ortiz y Ávila llegaron con la bebé a la guardia del Hospital Saporiti. Le explicaron a los médicos que Naiara se había descompensado por deshidratación.

La pequeña fue internada de urgencia y los médicos notaron que presentaba severas lesiones, las cuales no habían sido mencionadas por la madre y el padrastro. Frente a eso, se le dio intervención a las autoridades policiales y judiciales.

Más allá de los esfuerzos médicos la niña falleció a las 16 del domingo.

Peritos del Cuerpo Médico Forense (CMF) examinaron el cuerpo de la víctima y constataron que tenía diversas heridas coincidentes con maltratos: múltiples traumatismos, una fisura de cráneo, tres costillas rotas en el costado derecho y lesiones en el hígado y los riñones.

Tras recibir el adelanto de la necropsia, la fiscal de Junín-Rivadavia Valeria Bottini ordenó la captura de la pareja, que fue aprehendida en un cementerio, tras el entierro de Naiara.