Samuel Abraham Isaac Enoc Figueroa Donoso (27) no tenía antecedentes ni era conocido en el mundo delictivo del Gran Mendoza. Sin embargo, a fines del año pasado, comenzó a tomar relevancia en las páginas policiales locales y nacionales como el agresor serial de trabajadores sexuales, como lo bautizaron los investigadores.

El sujeto cometió, al menos, cinco ataques contra meretrices que, previamente, contactaba a través de las redes sociales: las agredía con arma blanca al momento del encuentro y después les robaba el celular para darse a la fuga.

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El caso provocó alerta en las autoridades porque temían que uno de los hechos terminara en crimen. Pero los pesquisas siguieron con cuidado sus pasos durante varios días, lo identificaron e idearon un estratégico procedimiento para detenerlo: lo citaron a un lugar haciéndose pasar por una trabajadora sexual y lograron capturarlo.

La tarde de este jueves, a poco más de siete meses de su caída, fue condenado a ocho años de prisión en un juicio abreviado inicial.

Más allá de la pena que recibió Figueroa Donoso, hay algo que continúa siendo un misterio para los investigadores que participaron en el caso: el móvil de las agresiones. En el comienzo de la pesquisa surgió que buscaba a una meretriz llamada Andrea, quien le había provocado la muerte a su hermano, según les decía antes de atacarlas.

Pero la hipótesis se cayó ya que demostraron que no había existido tal hecho. “Sólo él sabe por qué lo hacía”, sentenció una alta fuente del caso a El Sol.

Los casos

Corría la tarde del 5 de diciembre cuando un violento episodio alarmó a un sector del microcentro mendocino. Una masajista fue acuchillada en un spa de la avenida San Martín, entre General Paz y Godoy Cruz. La mujer recibió un corte en una pierna y alcanzó a escapar del agresor, corriendo, desnuda y sangrando, hacia una galería que funciona en la planta baja del edificio. En esa ocasión, la víctima, de 41 años, fue manoseada por el autor del hecho.

Al día siguiente, otro caso similar se registró a pocos metros del anterior y fue el que le dio la pauta a los detectives de que estaban frente a una persona que atacaba en serie.

El mismo ocurrió en un departamento de calle Catamarca 83, también en pleno centro. Allí, un hombre con similares características al que había actuado horas atrás, se encontró con dos meretrices, intentó atarlas, pero, como una se resistió, la apuñaló dos veces en un brazo.

Cuando escapaba del lugar, se topó con una policía que vivía en uno de los pisos, quien intentó interceptarlo, pero el sujeto logró zafar y huir en una moto.

Tras el par de casos ocurridos en días consecutivos, los pesquisas notaron que en los últimos días de noviembre, otras tres situaciones con el mismo modus operandi se habían perpetrado contra trabajadoras sexuales. Una, en los departamentos transitorios de la galería Emperador, y, otra, en un departamento ubicado en una esquina de avenida Godoy Cruz y Chile.

De las declaraciones de las víctimas surgió que el autor les manifestaba que estaba buscando a una escort llamada Andrea, quien había matado a su hermano de 17 años con un cóctel de alcohol y pastillas. Sin embargo, se descartó que esa situación fuera real y que la utilizaba como excusa para perpetrar los ataques, explicaron fuentes de la causa.

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Finalmente, el hombre fue detenido por efectivos de la División Robos y Hurtos de Investigaciones, que simularon ser una trabajadora sexual, a través de WhatsApp.

Los sabuesos lo citaron en el Mendoza Plaza Shopping y, sin que los visitantes del centro comercial se dieran cuenta, lo capturaron apenas cruzó las puertas del ingreso al patio de comidas.

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Tras su caída, a Figueroa Donoso se le imputaron cinco causas de robo agravado, una de evasión y otra de abuso sexual simple. Con el pasar de los meses, los expedientes que investigaban los fiscales de Robos y Hurtos Carlos Alessandra y Gonzalo Marzal pasaron a la Fiscalía de Delitos Contra la Integridad Sexual, representada por María de las Mercedes Moya.

En los últimos días, luego de que la instrucción llegara a su fin, la representante del Ministerio Público pactó con la defensa del acusado para realizar este jueves un juicio abreviado inicial en un Juzgado Penal Colegiado, a cargo David Mangiafico. El agresor serial reconoció sus delitos y recibió una pena de ocho años de prisión.