La Justicia condenó la mañana de este miércoles al celador Alejandro Salas (50) por el abuso de una alumna de 4 años en el Instituto Leonardo Murialdo de Guaymallén, ocurrido en 2018. A través de una videoconferencia, el Tribunal Penal Colegiado N° 1 lo encontró culpable del hecho y le impuso una pena de 6 años de cárcel.

Salas escuchó la sentencia desde su casa, donde se encontraba cumpliendo con la prisión domiciliaria que le otorgaron a principios del año pasado. Continuará detenido bajo esa modalidad hasta que la sentencia quede firme.

Los jueces Eduardo Martearena -presidió el Tribunal- y Mateo Bermejo, se inclinaron por el pedido de condena de la fiscal de Delitos Contra la Integridad Cecilia Bignert, mientras que Belén Salido votó en disidencia.

En sus alegatos, la representante del Ministerio Público había solicitado una pena de 8 años por el delito de abuso sexual con acceso carnal.

Por su parte, la defensa, a cargo de Víctor y Federico Ábalos, había cuestionado las pruebas presentadas contra su cliente y entendió que correspondía la absolución lisa y llana.

Pese a que los fundamentos orales se ventilarán la próxima semana, los letrados adelantaron que presentarán un recurso de casación, con el que buscarán dar vuelta el fallo en la Suprema Corte de la provincia.

El caso

Todo comenzó en agosto de 2018, cuando la madre la alumna del colegio religioso radicó una denuncia en la Justicia, después de que su hijita regresara a su casa sin tener puesta su ropa interior. La niña fue consultada por la progenitora y les dio a entender que había sido abusada.

La criatura también le aportó a su madre una descripción de la vestimenta del autor, asegurando que vestía pantalones marrones. Justamente, coincidía con el uniforme utilizado por los celadores de la institución a la que asistía.

Con ese dato, la investigación apuntó contra los ordenanzas del colegio y días después sindicaron a Salas como el autor. Los pesquisas tenían dos razones para colocarlo como principal sospechoso: fue captado cerca del baño de niñas a la hora que habría ocurrido el hecho y la descripción que realizó la víctima de sus rasgos físicas coincidía.

Ante eso, Salas fue capturado a tan sólo cuatro días de efectuada la presentación en la Justicia.

Con el paso de los meses, tanto desde la defensa como desde la Fiscalía se fueron presentando diferentes pruebas, lo que transformó la instrucción en una verdadera batalla judicial.

Entre los elementos destacados incorporados por el Ministerio Público se destacaron los videos que tomaron las cámaras de seguridad y que muestran a Salas cerca de la escena del abuso, un sector del colegio en el que no le correspondía realizar tareas de limpieza.

A través de los mismos los investigadores establecieron la hora al que habría ocurrido la vejación, así como también la duración del mismo.

Si bien no hay cámaras en la zona de los baños, se comprobó que el celador tardó dos minutos y treinta segundos en atravesar un tramo en el que normalmente tardaría 15 segundos, de acuerdo con la pesquisa.

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Pero los representantes legales de Salas contestaron asegurando que su cliente había tardado más de lo normal porque se detuvo a mirar un video que un compañero envió a un grupo de Whatsapp.

Para dar prueba de eso, presentaron una captura de la aplicación de mensajería que mostraba que Salas había leído el mensaje a la misma hora que, según la Fiscalía, sucedió el hecho.

Otro elemento probatorio que generó polémica fueron las composiciones plásticas que había realizado la pequeña en clases. Estas fueron analizadas por especialistas en salud mental, quienes determinaron que los dibujos daban cuenta de que la niña venía sufriendo abusos sexuales desde hace tiempo.

Nuevamente, la defensa sostuvo que lejos de comprometer a Salas, esto demostraba que lo más probable es que todo se trataba de un caso de abuso intrafamiliar y que jamás sucedió puertas adentro del colegio.

Esas contiendas también se trasladaron al debate, donde el acusado declaró en la primera jornada. Frente a las partes, el celador se desligó del hecho que se le acusaba y aseguró que no podrían haber sucedido en el interior del colegio, tal como lo había afirmado meses atrás en una entrevista con El Sol.