Miren que hay concursos de bellezas en el mundo, ¿eh? Nosotros tenemos uno que renovamos todos los años: la elección de la reina nacional de la Vendimia. Es, en definitiva, un concurso de belleza que no se mete con el cuerpo de las participantes (aunque si son delgaditas y esbeltas,mejor), sino con el rostro de las candidatas. En definitiva, elegimos la cara más bonita. Pero hay otros concursos que apuntan a la totalidad del cuerpo, como el de Miss Mundo, Mis Universo, Mis… Terio, Mis… Tela, Mis… Shiadura y otros tantos más.
Pues bien, este mundo no para de sorprenderme. Nos atacan con una noticia desopilante hoy y mañana aparece una más desopilante. Digo esto porque el sacerdote italiano Antonio Rungi pidió que las monjas de entre 18 y 40 años le mandasen sus fotos para elegir a la monja más linda. ¿Qué tal? Un casting de monjas.No a cualquiera se le ocurre una idea que aparece como atrevida por un lado e injuriosa por otra, pero el cura tiene sus fundamentos, pensó que de esta manera acabaría con algunos mitos, por ejemplo, con ese que sostiene que se hacen monjas las chicas menos atractivas.
Su objetivo era, además, contar a través de internet la vida en los conventos y los momentos más bellos en las actividades de las religiosas. Pues le dijeron de todo menos bonito a Antonio Rungi, a tal punto que tuvo que suspender la iniciativa (él dice que momentáneamente) por considerarse que se había creado demasiada confusión en torno a ella. Recibió epítetos de todos lados, incluyendo algunos que mencionaban a su madre, aunque Antonio aún sostiene que el concurso quería ser una “provocación” para “llamar la atención sobre el mundo de las monjas, a menudo poco valorado” y sobre “la falta de vocaciones entre las mujeres italianas”.
Uno suele encontrarse con ellas en la calle, con sus atuendos característicos, o, si es religioso practicante, en los lugares donde la Iglesia tiene sus establecimientos, y piensa que la belleza de estas mujeres tiene que ver con el lado de adentro, con el alma, no con el cuerpo, pero, al parecer hay quien opina diferente. Un concurso para elegir a la monja más linda. ¿Ven? Y después me critican a mí cuando digo que tendríamos que elegir también el rey de la Vendimia. ¿Por qué reina sola, ah? ¿Por qué esa discriminación?
