Dentro de lo complejo que somos los seres humanos, y el sistema de vida igual de complicado que nos creamos, tenemos el gran detalle de no contar con un manual. No nacemos con uno bajo el brazo, y tampoco existe un único lugar al cual recurrir en busca de soluciones para todas las situaciones que nos suceden a medida que vamos viviendo. Las opciones que se abren frente a la falta de manual son: seguir lo que otros hacen, buscar recetas o construir las guías propias. Por supuesto que esta última opción es la más impopular porque requiere una gran inversión de tiempo, energía, valentía y no cuenta con una garantía de éxito ni un retorno mínimo de la inversión. En consecuencia, optamos por seguir lo que otros dicen o buscar desesperadamente recetas. Al parecer, esto ocurre desde el inicio de los tiempos, y la astrología, que tiene más de 4.000 años, contiene recetas básicas que, más que exigir que se sigan al pie de la letra, da los ingredientes básicos para construir con mayor facilidad y visión la propia experiencia.
Otra característica evidente del sistema de vida que vamos creando es que hay momentos en los cuales con anticipación podemos esperar ciertas cosas. Por ejemplo, estamos llegando a fin de año y, por lo tanto, podemos esperar cansancio físico, sensación de escasez financiera porque debemos incurrir en gastos no habituales, tenemos la presión de evaluar resultados y planear todo un nuevo año. A fin de año, muchas cosas finalizan, los niños pasan de nivel escolar, las empresas cierran balance y muchas de las personas deseamos estar prontamente de vacaciones. Por eso, el fin de año es esperablemente estresante y buscamos formas de ser libres de todo lo que nos pesa.
Dentro de las innumerables claves que guarda esta maravillosa tecnología que llamamos astrología existe una que es de gran utilidad para comprender el tipo de solución que necesitamos en un momento de la vida como fin de año. ¿Conoce la diferencia entre necesidad, deseo e intención? Las definiciones de diccionario son bastante similares, pero internamente no son lo mismo, y tener una interpretación semántica para cada una es de gran ayuda a la hora de orientar esfuerzos, tomar decisiones y planificar. Desde la astrología, la necesidad está relaciona con todo lo que necesitamos en términos materiales, emocionales y mentales para sentirnos protegidos y cómodos, para salir del modo supervivencia. El deseo, por su parte, está vinculado con la voluntad de ponernos en movimiento para alcanzar lo que queremos vivir o disfrutar, más allá de si estamos en modo supervivencia. Y la intención es, en su forma más primitiva, un impulso irracional de conseguir o hacer algo que nos motiva, nos enciende y nos enamora. Sin embargo, en su primer destello es fugaz, efímera y suena a sueño inalcanzable o ilusión. Pero, cuando hay perseverancia y se complementa con raciocinio, somos capaces de llevar a cabo grandes cambios, hazañas y crear empresas que duren toda una vida. La técnica es simple: cada vez que esté confundido tome papel y lápiz y detalle en tres columnas separadas: lo que necesita, lo que quiere y lo que aspira de un mismo asunto. Ejemplo: lo que necesita de su trabajo, lo que quiere de él y a lo que aspira en su ámbito laboral.
Recuerde que la libertad nace al atreverse a pensar diferente, al salirse de su propia verdad; nace cuando somos capaces de cuestionar nuestra forma de ver la vida. La libertad de hace carne cuando nos atrevemos a actuar diferente.
