En esta cruzada por aprender sobre la ‘moda cirular’, sostenible y contaminar lo menos posible achicando la propia huella de carbono, aprendimos que mientras más las personas cuiden sus prendas, más tiempo podrán usarlas en buenas condiciones.

Parte del reto de achicar el consumo y volverse más conscientes a la hora de adquirir prendas y armar el estilo personal, es no comprar todas las temporadas lo mismo, sino tratar de elegir prendas de calidad que perduren en el tiempo. Para ello, se debe colaborar manteniéndola en condiciones cuando esté fuera de temporada y guardada fuera del alcance de la vista.

Veamos algunos tips e ideas para que empezar a incorporar justo ahora, que el invierno comienza a despedirse:

1. ¡Lavando!

Limpiar todas las prendas antes de guardarlas. Los aceites corporales atraen a las polillas y provocan un olor persistente. No usar bolsas de plástico porque retienen la humedad y fomentan el moho; es mejor utiliza bolsas de algodón.

2. ¿Dónde guardar?

Guardar la ropa en un lugar limpio y sin humedad: la humedad ambiental se queda en las prendas y fomenta su enmohecimiento. El espacio cerrado amplía ese efecto y el resultado es olor a humedad y ropa arruinada. Usar productos deshumidificadores para el interior de los armarios y la conservación del vestuario. Que la zona sea como un desierto.

3. Adiós perchas de alambres

Se tienen muchas de estas perchas porque además se las junta de las idas al lavadero. Si bien cambiarlas a perchas de madera o forradas es un presupuesto, a la hora de pensar a largo plazo es mejor ya que se evitarán deformaciones en hombros y cuellos. Para las prendas, es importante guardarlas colgando: lo ideal es taparlas con un cubre traje de tela.

4. No a la pelusa

Las pelusas no sólo se sacan de tapados y sacos porque son antiestéticas sino porque son partículas abrasivas que pueden dañar la ropa. Antes de guardarlas, pasarles un sacapelusas. Si no se tiene uno, se puede utilizar cinta scotch o adhesiva y envolver la mano con ella para luego pasarla por la prenda y…¡ todo quedará pegado en ella!

5. Coser a tiempo

Antes de guardar las prendas, mirarlas y si están descocidas, rotas o algunas costuras empezaron a abrirse, arreglarlas. Es para evitar que cuando se vuelvan a poner ya se olvide de esa rotura y se agrande. Además, se puede aprovechar el tiempo que se  tiene estando en cuarentena y el año que viene agradecer a ‘nuestras yo del pasado’ por haber sido tan precavidas.

6. No son mariposas

Para evitar la invasión de polillas o el espantoso olor a naftalina que después cuesta mucho sacar de la ropa, estas son algunas ideas naturales que usaban nuestras abuelas:

– Lavanda en bolsitas de tela y ubicarlas entre la ropa.

– El laurel también es muy efectivo. Las hojas deben estar secas, en bolsitas de tela o sueltas en tus armarios y entre tu ropa.

– Otro buen remedio es usar con trocitos de madera de cedro e impregnarlos con unas gotas de aceite esencial de cedro. Para reforzar su eficacia, lijar cada año las maderitas y volver a impregnar en aceite de cedro.

7. A los pies

Para almacenar los zapatos, lo mejor es que limpiarlos antes y colocarlos en cajas para evitar que se deformen o que conserven malos olores.

Las botas es mejor guardarlas rellenas de papel de diarios para que conserven la horma. Lo ideal es que no guardarlas toda aplastada y arrugada. Si se tiene espacio para ubicarlas en cajas o contenedores plásticos, mejor.

Por otro lado, hacer un inventario de la ropa y si ya se sabe que el próximo año hay prendas o zapatos que no se utilizarán, es bueno separarlas en bolas y venderlas (hay muchos negocios nuevos que compran ropa usada) o regalarlo a alguna fundación.

Por: María Malgor Coussirat. Asesora de Imagen. malgorconsultora@gmail.com IG: @mariamalgorcoussiratok /