El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cuenta desde este lunes con bonos para intervenir en el mercado e intentar bajar las cotizaciones de los dólares financieros.

El viernes pasado, cuando presentó el resultado del canje, el ministro de Economía, Martín Guzmán, dejó a entrever que al Gobierno y al BCRA no les va a temblar el pulso si tienen que intervenir en el mercado de dólares financieros, vendiendo bonos que están en poder de la autoridad monetaria o de la ANSES, si creen necesario achicar la brecha entre el contado con liquidación (CCL) y las cotizaciones oficiales.

Ese “poder de fuego” para poder controlar los valores alternativos de la divisa del que habló Guzmán se traduce en los u$s 7.000 millones que podrá utilizar la entidad monetaria a cargo de Miguel Pesce para bajar los precios del contado con liquidación.

La lupa sobre el “solidario”

El ministro, que ratificó que se mantendrá el actual sistema que habilita a los ahorristas a comprar hasta u$s 200 por mes, confía en que la diferencia entre el dólar oficial y los financieros se irá estabilizando. 

En el Gobierno hablan de “esperar un poco” y por eso las autoridades se tomarían hasta octubre para cualquier definición sobre el dólar solidario. En el BCRA también piensan a una “brecha estable” que permita bajar lentamente las tensiones o, en todo caso, no incrementarlas.

La demanda de dólares tiene su incentivo en esa brecha en torno al 70%, tal como está ahora: comprar a $102 y vender a $130 es un negocio cash para los ahorristas, que utilizan el cupo de esos u$s 200 mensuales para hacerse de unos pesos extra entre la diferencia entre los distintos tipos de cambio.

Hay que recordar que las compras de dólares por parte de los minoristas, a través de los u$s 200 mensuales al dólar oficial más el 30% de impuesto, le insumen al BCRA poco más de u$s 1000 millones por mes. Aunque la demanda de los ahorristas es cada vez mayor y sólo en los primeros días de septiembre, el Central tuvo que vender unos u$s 500 millones.