Es sabido que en una buena y saludable alimentación, las frutas son componentes esenciales que deben sumarse a la dieta alimenticia diaria ya que por su gran aporte de fibra, agua, vitaminas, minerales y numerosos compuestos denominados fitoquímicos, se vuelven imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo.

Se recomienda consumirlas en variedad, ya que los distintos colores se identifican con diversos nutrientes con propiedades específicas beneficiosas para la salud. Sin embargo, a muchas personas les cuesta incorporar el hábito. Entonces, ¿cómo hacerlo?
Si se es del grupo que se olvida de comer frutas o que le cuesta llegar a las tres raciones diarias recomendadas, una buena opción es consumirla en jugos o licuados. Es una solución rápida y en muchos casos, más atractiva. Pero, ¿es igual de nutritiva?
¿Jugo o pieza entera?
Una pregunta muy frecuente es si es mejor consumirlas enteras o en forma de jugos.
María Alejandra Delfante, licenciada en nutrición y miembro del Servicio de Alimentación del Hospital Italiano de Buenos Aires, señala que “en cuanto al aporte de nutrientes, si consumimos la fruta entera aprovecharemos todo su contenido de fibra, vitaminas y minerales. Si se prepara un jugo de frutas disminuye notablemente la cantidad de fibra, y pueden perderse algunas vitaminas, minerales y antioxidantes que se encuentran en la pulpa y en la piel”.

Ahora, si el objetivo es perder peso, se debe recordar que más allá de todos los nutrientes beneficiosos que contienen, las frutas aportan azúcar (fructosa), por lo cual se deberá considerar la cantidad que se ingiere (en este caso, se recomienda una ingesta promedio de 2 a 3 unidades diarias).
“Si las consumimos en forma de jugos, generalmente, se utilizan dos o tres frutas para obtener un vaso, con lo cual aumentará el consumo de azúcar y, por lo tanto, de calorías. Además, la fruta entera aporta más cantidad de fibra y ésta brinda mayor sensación de saciedad. La masticación, también contribuye mucho en este sentido”, apunta la especialista.

Otro punto a tener en cuenta es que, en comparación con la fruta entera, la consistencia líquida de los jugos y la casi ausencia de fibra hacen que el azúcar que contienen se absorba más rápido: “Esto produce un aumento más rápido del azúcar en la sangre, lo cual estimula la producción de insulina, una hormona que puede favorecer el incremento peso a través de varios mecanismos”, explica.

El aporte de fibra de la fruta entera contribuirá también a un mejor tránsito intestinal, a eliminar toxinas del organismo, y a mejorar los niveles de colesterol en la sangre, ayudando en la prevención de muchas patologías como el cáncer de colon y las enfermedades cardiovasculares.
Por supuesto que todo lo expuesto anteriormente no implica que si alguna vez se desea consumir un jugo no se pueda hacer. “Será importante que sean naturales sin el agregado de azúcar extra, y evitar los jugos comerciales que suelen tener azúcares añadidos y conservantes, y una muy baja proporción de jugo natural. Una mejor opción son los licuados, en los cuales se incorpora la fruta entera, aportando mayor cantidad de fibra y otros nutrientes. De todos modos, siempre la indicación es evitar agregar azúcar y consumirlos con moderación”, aconseja la nutricionista.
Entonces, ante el interrogante si es mejor consumir fruta entera o en jugo, la respuesta arroja que es mejor comer la fruta entera por su mayor aporte de fibra, vitaminas y minerales. Y de ser posible, es conveniente optar por las de estación y regionales, ya que tienen no sólo mejor precio sino, sobre todo, calidad de nutrientes (si son orgánicas, mucho mejor aún).
Fuente: Infobae.com
