Luego de más de dos meses de cuarentena en Argentina, los comerciantes están obligados a cranear nuevas estrategias para sobrevivir a la pandemia. Lejos de querer cerrar sus locales, apuestan a nuevos modos de venta o alternativas para conquistar a los clientes y poner en marcha la maquinaria.

Una de las empresas que apeló a la reinvención de su negocio fue Chocolezza, un negocio tradicional de Mendoza con más de 40 años en el mercado. A pesar de ser una empresa muy afectada por la cuarentena ya que su máximo potencial está en la venta a turistas, sus dueños apostaron a la reventa de los productos bajo la figura de “Embajador/a”.

“La idea es simple: le ofrecemos a la gente la posibilidad de ganar dinero revendiendo nuestro productos. Le entregamos una caja con 50 productos (10 cajas de alfajores, 10 cajas de bombones, 10 cajas de conitos, 10 cajas de maní y 10 cajas de chocolate en rama) por $9.000. Ellos, vendiendo a los precios sugeridos que les hacemos, logran una ganancia, en promedio, de $6.000″, contó Marcos Juárez, uno de los gestores de la idea y dueño de la empresa.

“Es impresionante la respuesta que hemos tenido por parte de la gente, no sólo de Mendoza, sino también de otras provincias, incluso, muchas amas de casa y desocupados”, expresó Juarez. Y concluyó: “Esta es una idea con la que no se salva uno solo sino nos salvamos varios. Por ahora seguiremos utilizándola hasta que la situación se normalice”. 

Otro de los rubros afectados por el coronavirus fue el de las peluquerías, que tuvieron que permanecer cerradas durante casi dos meses hasta que finalmente fueron autorizadas a reabrir sus puertas. Frente a esto, varios estilistas decidieron reinventarse.

Bárbara es dueña, desde hace cinco años, de una peluquería infantil ubicada en Godoy Cruz. Pero por la cuarentena, se reconvirtió en un negocio para grandes y chicos. “Hace un año los mismos padres de los pequeños nos pedían la posibilidad de cortarse el pelo en el salón, para evitar perder tiempo en otro lugar, pero yo no accedía porque me parecía interesante que los chicos tuvieran su propio espacio y lugar. Hoy, luego de estar frenada durante casi dos meses, tuve que apelar al proyecto al que me rehusaba”, admitió.

De este modo, la estilista hoy abre su salón a grandes y chicos, con turno previo. “Tenía algunos ahorros guardados que estaban destinado para otros gastos, y con ellos pude pagar el alquiler del salón y algunos impuestos, pero siguen en pie varias deudas”, comentó.

La joven empresaria, por ahora, no piensa abandonar la metodología adoptada de cortar a grandes y chicos. “Necesito salir a flote y esta será la única forma para hacerlo. Tenía mucho miedo de que al abrir los niños no vinieran por miedo a posibles contagios y demás, pero por suerte los clientes respondieron. Acá trabajamos a conciencia y cumpliendo el protocolo a rajatabla”, expresó. Y aclaró: “Lo que sí haré será sólo atender a los padres de los niños o abuelos, pero no será una peluquería al paso”.

Dentro del rubro también está el caso de Carolina que es dueña de una de las peluquerías infantiles más tradicionales de la provincia, con 15 sucursales, de las cuales, 13 son franquicias repartidas por el país. Hoy al no estar habilitadas las reaperturas de los centros comerciales, optó por sacar al personal a la calle y cortar a domicilio.

“A nivel país tengo abierta la mitad de las sucursales, pero con la modalidad de los sistemas de turnos nos perdemos la afluencia de público que teníamos. Por eso optamos por asistir a domicilios, algo que hicimos cuando ocurrió lo de la Gripe A. Pero es una salida transitoria, es un paliativo”, contó.

Respecto a los resultados alcanzados con la estrategia, la empresaria dijo: “No estamos haciendo ni el 10% de lo que se hacía en un local. En promedio, por salón, realizábamos como mínimo unos 1.000 cortes mensuales. Igual esto nos sirve para reactivarnos”.

Carolina aseguró que, a futuro, piensa continuar con la modalidad de atención a domicilio, pero en casos excepcionales. “Hay chicos que no pueden movilizarse por diferentes circunstancias o por una discapacidad especial y no está mal permitirles el servicio”, contó.

“Lo que ha pasado ha sido un freno muy fuerte para el negocio. Hemos tenido muchas crisis encima y las hemos atravesado y estamos seguros que de esta también saldremos”, culminó.

De cocinar en eventos a hacer pastas

La gastronomía también se vio muy perjudicada por la cuarentena. De hecho recién la semana pasada se autorizó la reapertura de bares y restaurantes. 

“Realmente fue un golpe muy duro desde lo emocional y económico”, admitió el reconocido chef de Cada Día (Canal 9 Televida), Nicolás Bedorrou. Dos de sus emprendimientos (un restaurante y un café) permanecieron cerrados durante dos meses y todos los eventos sociales que tenía previsto se pospusieron para el próximo año.

“Pero acá estamos con optimismo haciéndole frente y afrontando nuevos desafíos como es la elaboración de pastas”, contó el cocinero más famoso de Mendoza.

Lasagna con gloria se llama su nuevo emprendimiento. “Luego de pruebas y repruebas, salimos a la calle con los tradicionales ñoquis y vendimos todo”, contó Bedorrou que asumió el desafío junto a su mujer Carolina.

Ella se dedica a tomar los pedidos y repartirlos, mientras que él, lógicamente, es el responsable del armado de las pastas.

El conductor comentó que tomó la decisión luego de que muchas bodas ya previstas y agendadas se cancelaran y se postergaran para el año próximo. Además sus locales tuvieron que cerrar. Por eso hoy su caballito de batalla son las pastas. 

“Al argentino las pastas lo pueden como el asado. Por eso, no tengo pensado abandonar el negocio una vez que esto pase, porque está funcionando. Por ahora hacemos delivery nosotros mismos, por determinadas zonas. También la gente puede retirar por mis locales y la idea es comercializar de jueves a domingos”, concluyó.