A pocas semanas de que se reglamente la ley que permite operar a las plataformas electrónicas de transporte de pasajeros, dos de ellas ya “estacionaron” en la provincia: Uber y Cabify. Ambas están brindando charlas y capacitaciones a los interesados en asociarse como conductores, en medio de los reclamos de los propietarios de taxis con los que van a competir.
El enfrentamiento entre las tres alternativas comenzó este año en la provincia y se librará finalmente en las calles, donde no sólo los pasajeros podrán elegir basados en las ventajas y desventajas de cada una, sino también los choferes.
1 – Cómo empezó
Ante el avance de este tipo de aplicaciones en distintas ciudades del mundo, en donde tuvieron que legislar a favor o en contra de dichos sistemas, la Legislatura de Mendoza aprobó el funcionamiento de las plataformas electrónicas, siempre que los conductores tengan carnet profesional, seguro y se tribute el 1% de cada viaje si la empresa es extranjera.
La autorización se incluyó en la nueva ley de Movilidad, que provocó una serie de protestas por parte de taxistas y sus propietarios. “No queremos Uber en Mendoza, bajo ningún punto de vista. Vienen a quitarnos el trabajo, va a ser una lucha de pobres contra pobres”, sentenció Osvaldo Llanos, sindicalista del sector.
Con la ley aprobada, desde Uber y Cabify coincidieron en que la normativa estará lista antes de que termine septiembre, según lo informado públicamente por la secretaría de Servicios Públicos. Mientras tanto, desde la Asociación de Propietarios de Taxis de Mendoza (Aprotam) presentaron un recurso de amparo en la Justicia, debido a que “supone una norma redactada a las apuradas y con la única urgencia de bbeneficiar a grupos empresarios ‘amigos del poder’”. El titular de esta entidad, Fernando Sáez, sostuvo que la ley es inconstitucional y por eso se elevó esta medida judicial.
2 – Las ventajas
Al momento de dar declaraciones, desde cada empresa resaltaron lo que ellos consideran su mayor ventaja competitiva, debido a que publicitar estos aspectos y que los clientes logren asociarlo con sus marcas les permitirá fidelizar pasajeros. Además, si bien las plataformas destacan “la practicidad” respecto a los taxis, también deben dar ofertas superadoras entre ellas.
En el caso de Uber, quien llega con más años promocionándose desde el exterior, este componente es el precio. Durante la capacitación para choferes que realizaron el martes, señalaron que si bien todavía no hay una tarifa oficial en Mendoza (que también varía según la demanda de viajes), la idea de la empresa es que los viajes sean más baratos que con la competencia.
Mientras tanto, Cabify sostiene que su prioridad es la seguridad. El vicepresidente de la empresa en Argentina, Juan Valenzuela, explicó que se busca que tanto el pasajero como el conductor pueda tener tranquilidad a la hora de viajar, ya que los datos de ambos están registrados. “Después podemos hablar de velocidad, eficiencia o quién es más práctico; lo importante es que el servicio sea seguro”, mencionó.
Por su parte, desde el sector de taxis remarcaron en distintas oportunidades que brindan un servicio de confianza y local. Según señaló Diego Vázquez, secretario de Aprotam, señaló que son conscientes de las críticas que reciben, pero que también se deja de lado que “sólo el taxi tiene una tarifa fija y no se basa en cálculos que hacen imposible saber por qué te están cobrando eso”. También agregó que la población ya conoce el servicio, cómo utilizarlo e incluso a qué choferes llamar.
3 – Desventajas
Cada competidor se encargó de señalar las desventajas que pueden encontrar en sus alternativas, como que Uber no puede operar con tarjetas que no sean internacionales o que Cabify tendrá un mayor precio. Sin embargo, el cruce de críticas se da principalmente entre plataformas y taxis.
En el caso de las aplicaciones, algunos pasajeros pueden llegar a sorprenderse por precios mayores a los calculados antes de iniciar el viaje, como ocurre en otras ciudades, debido a demoras u otras variables, que sólo pueden visibilizarse al finalizar el recorrido. En los horarios de mayor demanda (entrada o salida del trabajo y las noches del fin de semana) la tarifa dinámica puede hacer que el costo sea del doble, haciéndolo más caro que un taxi.
Por su parte, la desventaja de los taxistas está en la falta de una aplicación similar (“Tango Taxi fracasó por falta de apoyo”, según Sáez)y el estado de los vehículos. Vázquez aseguró que este último problema se debe a la tarifa actual. “Si hablamos de transporte, la gente nos mata y los titulares nos enfrentan con la sociedad. Nos encantaría tener autos nuevos, pero no están las condiciones; se nos critica sin que nos den herramientas para prestar un servicio acorde”, argumentó.
