Mientras que la Organización Mundial de la Salud no recomienda el uso de barbijos para las personas sanas, en Mendoza no faltan quienes decidieron salir a la calle en plena cuarentena con un cubreboca para protegerse del posible contagio del coronavirus. Incluso, algunos comenzaron a fabricarlos en sus casas para venderlos o donarlos a los hospitales. Sin embargo, los especialistas desaconsejan esta práctica: “Debe ser el último recurso”, señalan.
El Ministerio de Salud de Mendoza informó que están comprando insumos médicos de alta complejidad, pero también recibiendo donaciones de barbijos, chalecos y alcohol en gel que son elaborados por empresas, organizaciones o particulares, siguiendo parámetros preestablecidos.
“Estamos sorprendidos de la solidaridad de los mendocinos. Estamos recibiendo insumos, entre ellos las máscaras faciales en impresión 3D”, sostuvo el subsecretario de Salud, Oscar Sagás, quien indicó que las personas que quieran sumarse deben contactarse para recibir asesoramiento sobre las normas higiénicas que deben seguir, las especificaciones a tener en cuenta para su manufactura y los materiales a emplear.
“Esto es fundamental porque le da la validez al tipo de protección que da. Por ejemplo, los camisolines de manga larga tienen que ser de tela hidrorepelente y los barbijos, de triplecapas que son los médicos quirúrgicos”, dijo.
Quiénes deben usarlo
Barreras protectoras como las máscaras médicas sólo deben estar destinadas para personas con sintomatología de infección respiratoria, ya que permiten que el paciente cubra su boca y nariz conteniendo las microgotas respiratorias y no contagie.
A estas se suman el personal de la salud que atienden a pacientes con síntomas y que deben emplear también siempre una protección ocular conjunta. En tanto, para los miembros de la fuerza de seguridad se establecieron una serie de consejos para la correcta utilización y descarte de barbijos y guantes.

El médico emergentólogo Sergio Saracco, director de Toxicología de Mendoza, indicó que en la norma que escribieron para los policías se estableció que usen máscaras, “cuando se vence el metro de seguridad al momento de realizar alguna intervención. Además de las gafas que utilizan para tiros y los guantes”, refirió. El especilista hizo hincapié en que de otro modo se dilapidan recursos, así como también cuando las llevan en el cuello porque se van contaminando.

Los barbijos caseros
Según indicó el médico virólogo, Carlos Espul, las barreras de protección destinadas a mitigar la transmisión del COVID-19 no garantizan por si solas disminuir el riesgo de contagio.
“Las medidas más efectivas comprobadas hasta el momento son el distanciamientos social no inferior a 1,5 metro entre persona y persona, la higiene regular de manos, la desinfección de las superficies de contacto y no tocarse los ojos, nariz o boca”, dijo.
Afirmó que hay varios estudios que establecen cuáles son las mascarillas más recomendadas, como las que se pueden encontrar en farmacias o las N95 para los profesionales de la salud que tratan con enfermos y que ofrecen tres veces más de protección que cualquier cubrebocas.
“El uso de máscaras médicas, cuando no se indica, puede ocasionar costos innecesarios y crear un falsa sensación de seguridad que puede tener como consecuencia que se pierdan las otras medidas de prevención. Además, el uso incorrecto de la máscara puede dificultar su efectividad para reducir el riesgo de transmisión”, detalló el virólogo.
Con respecto a los caseros, Saracco explicó que hay todo un debate alrededor del mundo sobre barbijos, pero la clave está en el material en que se construyen y en su gramaje. Hay varias modelos en Internet de organismos oficiales y, de acuerdo a las investigaciones, la más efectiva sería la SMS, una tela a base de polipropileno 100% que esta compuesta por tres láminas: dos externas de Spunbond y una intermedia de Meltblown (una membrana de filtración de tejido de microfibras).
Saracco recalcó que “una guía de lanzó la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el uso de barbijos no recomienda los barbijos caseros”.
Los especialistas sostienen que pueden ser peligrosos, además, porque se desconoce bajo qué condiciones de higiene se hicieron.

Cómo se utilizan
En algunos países donde hay circulación sostenida del virus como sucedió en China, el gobierno obligó a la población a salir con los tapabocas. Al respecto, Sagas afirmó que las recomendaciones y los criterios van cambiando y hay que estar atentos para conocer la información oficial.
Hizo hincapié en que “hoy todo estos tipos de insumos escasean a nivel mundial y se dificulta comprar por eso es importante utilizarlos en el momento oportuno”.
En todos los casos se deben seguir prácticas sobre cómo usar, quitarlas y desécharlas y para la higiene de las manos después de retirarlas.
- Antes de colocar la mascarilla, lavarse las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.
- Cubrir la boca y la nariz con la mascarilla y asegurar de que no haya espacios entre la cara y la máscara.
- Evitar tocar la mascarilla mientras se usa; en tal caso, lavarse las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.
- Cambiar de mascarilla tan pronto como esté húmeda y no reutilizar las mascarillas de un solo uso.
- Para quitar la mascarilla: hacerlo por detrás (no tocar la parte delantera); desecharla inmediatamente en un recipiente cerrado; y lavar las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.
