Un policía fue atacado a piedrazos y terminó en el hospital, luego de pedirles a dos mujeres que se colocaran el tapabocas en la vía pública.

El salvaje hecho ocurrió el martes en el barrio porteño de Balvanera, en la esquina de Hipólito Yrigoyen y La Rioja, cuando Lorena L. y Mónica Roxana A., se encontraban en el lugar cuando un oficial de la Comisaría 3V de la Policía de la Ciudad intentó identificarlas al verlas sin barbijo. En un diálogo con ellas, les pidió que se cubrieran la boca, pero se negaron.

Tras una discusión, le lanzaron una serie de cascotes al oficial: uno impactó de lleno en su cara, hiriéndole el labio superior. Mientras un móvil del SAME que partió desde el Hospital Ramos Mejía atendía al agente herido, compañeros del oficial persiguieron a las mujeres, que se dieron a la fuga.

Las alcanzaron a pocas cuadras, en Rivadavia y Ecuador. Una vez detenidas, las imputaron por el delito de resistencia a la autoridad y lesiones, con un expediente a cargo de la fiscalía contravencional número 12. El policía herido, mientras tanto, fue derivado al Hospital Churruca para curaciones.

Una de las protagonistas de la agresión contra el uniformado, Mónica Roxana A., de 33 años,  tiene un frondoso prontuario.

La mujer pasó varios años encerrada a comienzos de la década pasada en un penal federal. Tiene, al menos, una condena, de acuerdo a información judicial a la que accedió Infobae, que data del 13 de marzo de 2015, Tribunal N° 27: fue sentenciada mientras estaba presa en la cárcel de mujeres de Ezeiza a ocho meses en suspenso por el delito de robo a mano armada en grado de tentativa.

El  8 de julio de 2014 siendo aproximadamente las 11:30,  la nombrada ingresó junto al damnificado a un hotel sito en Catamarca 98 de esta ciudad, para mantener relaciones sexuales. Luego de un tiempo mientras S. se cambiaba, la imputada le dijo que se tenía que ir y se retiró apresuradamente del lugar, momento en el cual el damnificado advirtió que le faltaba el dinero que tenía en su bolso de mano, por lo que salió del hotel en persecución de la imputada”.

El sumario continuó: “Es así que siendo alertado por un ocasional transeúnte que la encartada había abordado un taxi, abrió la puerta del mismo y allí ésta le arrojó golpes en el cuerpo, roció sus ojos con un aerosol y luego descendió del taxi y emprendió la fuga. Seguidamente, S. logró alcanzarla y tras forcejear ambos cayeron al suelo y eso permitió la detención de la imputada por personal policial que circulaba por el lugar y logró el secuestro de la suma de nueve mil doscientos pesos”.

La víctima aseguró que había conocido a Mónica un poco antes, que le había ofrecido sus servicios sexuales cerca de la estación de Once.