Durante el 2019, la Dirección General de Escuelas (DGE) entregará a los 80 establecimientos técnicos de la provincia impresoras 3D a fin de brindar herramientas de aprendizaje que faciliten a los estudiantes el acceso a la tecnología y al mundo laboral.

A fines de junio, la DGE otorgó, en el marco del programa Saberes Digitales, tres dispositivos a cada una de las seis escuelas técnicas elegidas como piloto y sus estudiantes ya trabajan con ellos.

A su vez, estas instituciones serán las encargadas de capacitar a los colegios que se encuentren en su sección. El resto de las escuelas técnicas de la provincia recibirá una impresora por organización en el transcurso del año.

Los colegios piloto se encuentran en Guaymallén (4-118 San José), Las Heras (4-112 Antonio Gurgui), Luján de Cuyo (4-022 Enrique Mosconi), San Martín (4-120 José de San Martín), San Rafael (4-117 Ejército de los Andes) y Malargüe (4-191 Daniel Pierini).

A través de estas herramientas se busca incluir “el pensamiento computacional, crítico, la generación del conflicto cognitivo, la robótica, el trabajo en equipo”.

Al respecto destacó que se busca que los alumnos comiencen a tener otro punto de vista sobre “cómo realizar un trabajo o cómo solucionar un problema”.

La educación que se viene

Troncoso ponderó la recepción de estos instrumentos por parte de los estudiantes. “Están felices porque han visto lo nuevo”, sostuvo.

Desde su punto de vista personal destacó: “El conocimiento no está solo en la escuela, los chicos lo tienen. Se nos aburrían en las escuelas, hoy buscan participar, estar, no se quieren quedar fuera, sino ver, tocar, programar”.

Para Fernanda Ceccarini, directora de la escuela Antonio Gurgui, la llegada de las impresoras representó una revolución tanto para los estudiantes como para los profesores.

Laura Molino, subdirectora de la escuela Mosconi, señaló el cambio que implica en la educación. “Pensarla desde la práctica y que el alumno experimente. Están familiarizados con la tecnología. Lo que noté, apenas probamos las máquinas, es que comenzaron a buscar en internet para ver qué podíamos imprimir. Dos minutos después ya habían encontrado 10 cosas distintas y lo hicieron de forma muy intuitiva”, ejemplificó.

Ceccarini agregó: “El cambio también debe producirse en los adultos, ver cómo ahora podemos trabajar más con los adultos, cuando los alumnos tienen esa claridad en lo digital y nosotros tenemos mucho por aprender”.

En ese sentido, la directora de la Antonio Gurgui sostuvo que estas herramientas ponen en juego a los talleres tradicionales, estos continuarán siendo importantes, pero “se va a empezar a trabajar con saberes digitales y este tipo de tecnología que, de alguna manera, es lo que los chicos más conocen”.

Además, ambas docentes indicaron que la incorporación de estos saberes representa un nexo con el mundo laboral, un acercamiento a esa práctica. “A veces sentimos muy lejos la escuela de la realidad de las empresas y la tecnología. Creemos que se ha dado un paso importante en ese sentido”, expresaron.

Según explicó Troncoso, la pregunta no pasa por cómo hace un estudiante para aprender, sino por cómo incorpora una nueva capacidad.

“Por lo tanto, estos son procesos que pasan en el interior, no en el exterior. Ya no hablamos de cómo lo va a hacer, sino de qué está pasando dentro de sí mismo para lograr hacer eso que piensa”, planteó.

“Hacia esa dirección nos encaminamos, donde el chico se entusiasma y esto cobra valor y sentido. Un nuevo aprendizaje o capacidad aprendida puede desplazar a otra en tanto y en cuanto sea relevante. Y esto es relevante”, sentenció.

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La implementación de saberes digitales ayuda a promover en los estudiantes distintas capacidades, destrezas y conocimientos adquiridos en su formación técnica.

“Los alumnos pueden tener un aprendizaje basado en proyectos, donde aprenden haciendo cosas. Siempre pensando en que pueden ser colocados al servicio de la comunidad”, resaltó Víctor Aldeco, coordinador del área Electrónica Industrial y Mantenimiento Eléctrico de la escuela Enrique Mosconi.

La experiencia de los estudiantes 

Las primeras experiencias con las impresoras las llevan a cabo los alumnos del ciclo superior. Los jóvenes realizan el diseño del programa, a través de un software, desde allí lo trasladan a la herramienta, que funde el plástico y, al cabo de un tiempo determinado, lo convierte en la pieza en cuestión.

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“Tenés varias posibilidades de hacer lo que te imaginés y muchas formas de uso. Además del componente del diseño, lo que más me gusta, desde lo técnico es hacer piezas que puedan ayudar tanto en la escuela como a la salud de las personas”, dijo Lucas, estudiante de cuarto año de la escuela San José.

Mauro concurre al mismo establecimiento educativo, aunque ya cursa sexto año. El joven se entusiasma explicando los tipos de plástico que soporta, el funcionamiento y cómo se debe trabajar con la temperatura.

“Es una gran experiencia. Es la primera vez que trabajo con una de estas máquinas. Las había visto en las redes y me impresionaba cómo funcionaban. Por eso, apenas llegaron quise entrar en el proyecto”, sostuvo el adolescente que espera continuar con sus estudios y convertirse en ingeniero electromecánico.

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Por su parte, Daniel y Santiago, estudiantes de la escuela Antonio Gurgui, festejaron la llegada de la herramienta. “Para nosotros, fue fantástico. Tenemos un proyecto que presentamos en la Feria de Ciencias, una alarma antisísmica. Necesitábamos varias piezas que ahora podemos hacer con la impresora. La estábamos esperando para terminar ese trabajo y ahora queremos ver qué más podemos agregar”, contaron.