En el corazón de la alianza opositora Juntos por el Cambio se consolida la idea de que el gobierno de Alberto Fernández, más temprano que tarde, aventuran, terminará sumido en los deseos y en la estrategia política del ala más radicalizada del gobierno, la que representa la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Que ese desvío hacia los designios de lo que fue y defendió el último gobierno kirchnerista, y que terminara su mandato en el 2015 con los niveles más bajos de adhesión popular de los que tuvo durante toda la era de su gobierno, están de vuelta. Que Fernández, en definitiva, no tendrá la fuerza necesaria para detener una embestida furiosa de su compañera en el Ejecutivo y que está al frente del Senado, por terminar lo que quedó inconcluso en el 2015, además de ejecutar los “correctivos” indispensables como suerte de reparación política e histórica de los padecimientos que afrontó en los últimos cuatro años en los que estuvo ausente del poder.
Las sospechas, en términos generales, fueron confirmadas el último fin de semana con las visitas a Mendoza de los máximos referentes del radicalismo en Juntos por el Cambio, tales como Alfredo Cornejo, Gerardo Morales y el cordobés Mario Negri. Precisamente los tres, además del senador formoseño Luis Naidenoff, coincidirán hoy en Jujuy para firmar un documento y dar posteriormente una conferencia de prensa, la que se cree, será en términos muy duros y críticos en contra del intento del kirchnerismo por intervenir el Poder Judicial de Jujuy. En concreto, ese llamado intento, o disparate como se ha escuchado por ahí, se transformó en una realidad cuando se concretó en un proyecto de ley que tendrá su tratamiento hoy en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado que preside la oficialista María de los Ángeles Sacnún. Y el proyecto, como si fuera poco, fue elaborado por un viejo enemigo político del gobernador Morales en Jujuy. Se trata de su cuñado, el senador Guillermo Snopek, quien no ha ocultado sus intenciones de ir por la Gobernación en las próximas elecciones, representando al kirchnerismo y alentado, claro está, por Cristina Fernández de Kirchner.
La misma vicepresidenta, aseguran en el propio Senado, es la que se encuentra detrás de la intención de intervenir la Justicia jujeña por el lapso de un año y revisar las condenas en firme que tiene la dirigente de la Tupac, Milagro Sala, para resolver, en definitiva, la liberación de la líder, la que se encuentra con prisión domiciliaria y con el uso obligatorio de una tobillera electrónica.
Los radicales están convencidos, además, de que más tarde o más temprano, Argentina entrará en default, porque los acreedores no aceptarán, al final del camino, la propuesta del ministro de Economía, Martín Guzmán, que se le acepte a Argentina un plan de cuatro años de gracia más una quita de intereses. En verdad, los líderes opositores no desmienten la presunción que tienen en el sentido de que el default será provocado.
En los diferentes encuentros que tuvieron, más o menos reservados, durante el último fin de semana de la Vendimia, uno de los temas que animaron los encuentros resultó ser el económico, y una anécdota en particular: esta afirma que cuando Fernández asumió la Presidencia, su vice, compañera de fórmula y mentora, Cristina, le habría pedido que declarase de entrada el default de la deuda. La anécdota –de la que ninguno de los dirigentes radicales puede mostrar pruebas contundentes, aunque sí el convencimiento absoluto de su existencia–, da cuenta de que el presidente le respondió a Cristina con un pedido también: que le diera un tiempo prudencial que le permitiera negociar pacíficamente y en un contexto de diálogo y búsqueda de un acuerdo amplio. “Ese es el tiempo que hoy está transcurriendo y que se está terminando”, confió uno de los dirigentes radicales y opositores en uno de esos encuentros.
La oposición, para alimentar y abonar aquello de que Fernández no podrá contener el deseo del kirchnerismo más duro, además sugiere que la búsqueda del default se experimentará por la vía de la experiencia de algunas provincias. Se menciona el caso de La Rioja, por ejemplo, que dispuso por orden del gobernador Ricardo Quintela no pagar a fines de febrero un vencimiento de 14,7 millones de dólares de intereses, de un bono por 200 millones de dólares que lanzó en el 2017, a una tasa de 9,75 por ciento. Desde lo técnico, si al 24 de marzo próximo La Rioja no paga, entrará en default de manera inmediata. Hoy se encuentra en un período de negociación por el cual le ha solicitado al acreedor una reducción de la tasa de interés pactada tres años atrás. Lo hizo por medio de una carta enviada a la Bolsa de Luxemburgo, de acuerdo con lo que fuentes del gobierno de Quintela le confirmaron días atrás al diario Ámbito Financiero.
Desde la avanzada opositora que pasó por Mendoza y que hoy se da cita en Jujuy, se afirma, además, que la negativa del PJ a darle a Suarez el presupuesto que pretende con endeudamiento y roll over, está en línea con una decisión de la Rosada de marcarles la cancha a las provincias, en particular a las que no son gobernadas por el oficialismo y conducirlas hacia un estado de ahogo que las deje a merced de la misma nación.
