A cinco meses de la aprobación del nuevo Código Procesal de Familia, la diputada Marcela Fernández (Unión Cívica Radical), quien preside la Comisión de Desarrollo Social, encargada del área de Seguimiento de los Proceso de Adopción, indicó que actualmente hay casos de chicos que están en situación de adoptabilidad, pero esperan, “con suerte”, alrededor de dos años.

Una de las modificaciones que introdujo el código en este proceso fue establecer que las demoras no puedan superar los 9 meses: 90 días para el intento de revinculación con la familia, que puede prorrogarse por la misma cantidad, más los 3 meses que tiene el juez para resolver la situación del niño una vez que el Órgano Administrativo Local (OAL) solicite el estado de adoptabilidad. A esto se suman, según la ley, apelaciones, audiencias, la presentación del listado de quienes buscan adoptar al menor y otras instancias relacionadas hasta que el niño queda en manos de una familia.

“Hubo una capacitación en la Corte, estuvimos presentes; hay voluntad para acelerar los plazos, pero sigue habiendo demoras: incluso, de nada sirve si no se presentan adoptantes. Los niños reales, que están esperando una familia, tienen distintas edades, son grupos de hermanos y en varios casos presentan alguna discapacidad. Es una situación seria en la que lo que importa son las vidas de los menores”, apuntó Fernández.

La semana pasada, la comisión se reunió con integrantes de la Asociación de Voluntarias del Menor (Avome) para iniciar el abordaje de los plazos de adopción que se contemplan con cada niño, niña y adolescente. Esta agrupación tiene relación directa con chicos en pleno proceso de posible adopción o restitución a su familia de origen.

La titular de Avome, Alicia Mayorga, señaló el mismo plazo que indicó Fernández en cuanto a las demoras actuales. “Hay situaciones que se extienden desmedidamente, son demoras absurdas. De ninguna manera se cumplen los 9 meses o un año, ni soñando”, observó.

Entre los motivos por los que se produce esta espera, Mayorga señaló casos en los que no se encuentra a la familia biológica para ser informada del proceso, ya que no se localiza la dirección. “Es inconcebible, la policía tiene que buscarlos mientras los chicos esperan”, añadió la titular.

Otro motivo es, por ejemplo, la disponibilidad de turnos para las pericias psicológicas, que pueden demorar más de un mes, y algunas situaciones en las que los adoptantes no pueden presentarse y deben reprogramarlo otros 30 días aproximadamente.

“Esto afecta no sólo la vida del niño, sino también la búsqueda de familias temporarias: cuando preguntan por cuánto tiempo, no tenemos un plazo probable para darles. A veces parece que va a ser poco, pero aparece algo que extiende mucho más lo estimado”, indicó Mayorga.

Actualmente existen unos 20 chicos que están en familias temporarias en Mendoza. “En general, oscilamos, el número cambia pero casi siempre se mantiene entre 10 y 30 menores”, informó.